Con Milei en Davos, Adorni refuerza su rol político y ordena la gestión desde la Casa Rosada
Mientras el presidente Javier Milei concentra su agenda internacional en el Foro Económico de Davos, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, busca consolidarse como el principal articulador del Gobierno y mostrar control pleno de la gestión desde la Casa Rosada, en un contexto de tensiones internas con la vicepresidenta Victoria Villarruel.

De acuerdo a fuentes oficiales citadas por la Agencia Noticias Argentinas, Adorni habría recibido una instrucción directa del mandatario para asumir un rol más activo en la coordinación del gabinete, en momentos en que el vínculo entre Milei y Villarruel atraviesa su etapa más distante desde el inicio de la administración libertaria.
Con ese objetivo, el jefe de Gabinete retomó una dinámica de reuniones individuales con ministros, una práctica que había comenzado tras asumir el cargo en noviembre, pero que quedó en pausa durante el receso de verano. La estrategia apunta a reforzar la disciplina interna, alinear prioridades y monitorear de cerca el funcionamiento de cada cartera.
Este miércoles, Adorni tiene previstas reuniones con el ministro de Salud, Mario Lugones, y con Carlos Presti, de Defensa, en sus despachos ubicados en la planta baja de la Casa Rosada. El martes mantuvo encuentros con Alejandra Monteoliva (Seguridad) y Diego Santilli (Interior), mientras que el lunes se reunió con los funcionarios que integraron la delegación presidencial que acompañó a Milei en su viaje a Suiza.
Ese mismo día, también recibió a Pablo Quirno (Relaciones Exteriores), Luis Caputo (Economía) y Federico Sturzenegger (Desregulación y Transformación del Estado), en una señal de que el área económica y la agenda de reformas estructurales ocupan un lugar central en la supervisión diaria del Gobierno.
Si bien estaba previsto que Adorni acompañara al Presidente en Davos, finalmente canceló su viaje para permanecer en Buenos Aires y concentrarse en la administración interna. Desde su entorno explican que la decisión responde a la necesidad de avanzar con el ajuste del Estado, una tarea en la que el jefe de Gabinete busca dejar su impronta: reducción de la flota oficial, recorte de viáticos y pasajes, y un mayor control del gasto operativo de los funcionarios.
