La interna política obliga a recalcular: el Gobierno postergó su reunión clave por el viaje de Karina Milei a Salta
La discusión ya no pasa solamente por la capacidad del Gobierno para imponer su agenda, sino por su habilidad para negociar. Con un escenario parlamentario sin mayorías propias, el vínculo con los gobernadores se perfila como una de las principales llaves para determinar hasta dónde podrá avanzar el programa legislativo de Javier Milei.

La agenda política del Gobierno volvió a quedar condicionada por la necesidad de profundizar las negociaciones con los gobernadores.
La reunión de la mesa política del oficialismo, prevista para este martes a las 13, fue postergada debido al viaje de Karina Milei a Salta, donde participará junto a otros funcionarios nacionales de una actividad vinculada al desarrollo minero.
La suspensión se produce en un momento particularmente sensible para la Casa Rosada, que busca transformar los recientes acercamientos con mandatarios provinciales en acuerdos concretos que le permitan avanzar con su agenda legislativa.
El objetivo oficial es conseguir los votos necesarios para proyectos que considera prioritarios, entre ellos una reforma electoral y el Presupuesto 2027.
Karina Milei viajará a Salta junto al jefe de Gabinete, Diego Santilli; el vicejefe de Gabinete, Ignacio Devitt; y el secretario de Comunicación y Medios, Fabián Fernández. La comitiva participará de la inauguración de la Planta II del Proyecto Sal de Oro, ubicada en el Salar del Hombre Muerto, en la Puna.
La actividad también reunirá a los gobernadores de Salta, Gustavo Sáenz, y de Catamarca, Raúl Jalil, dos dirigentes provinciales con los que el Gobierno necesita mantener abiertos canales de diálogo si pretende ampliar su margen de maniobra parlamentario.
El encuentro tendrá además presencia del CEO de POSCO Holdings, Chang In-hwa, y del embajador de Corea del Sur en Argentina, Lee Chong Hwa. Karina Milei y Santilli serán algunos de los principales expositores de la jornada.
Más allá del carácter institucional del acto, la coincidencia con los gobernadores adquiere una dimensión política evidente.
Después de los contactos mantenidos durante la Argentina Week en París, el oficialismo busca profundizar una estrategia de acercamiento con los mandatarios provinciales que le permita traducir esos gestos diplomáticos en respaldo parlamentario.
La dificultad para el Gobierno es que todavía no cuenta con los votos suficientes para garantizar la aprobación de un paquete legislativo ambicioso. Por eso, la negociación con las provincias dejó de ser una alternativa y se convirtió en una condición necesaria para avanzar.
La agenda que enfrenta la Casa Rosada incluye, además de la reforma electoral, el Presupuesto 2027, la Ley de Defensa de la Seguridad Nacional y el denominado blindaje del DNU 70/2023. Se trata de iniciativas que requieren acuerdos políticos en un Congreso donde el oficialismo continúa obligado a construir mayorías proyecto por proyecto.
En ese escenario, la postergación de la mesa política expone también una tensión interna: el Gobierno necesita ordenar su estrategia legislativa mientras, simultáneamente, intenta consolidar alianzas territoriales y electorales con dirigentes que no necesariamente comparten todas las prioridades del oficialismo.
Tras los primeros acercamientos encabezados por Santilli y con participación de los hermanos Milei, la Casa Rosada comenzó a desplegar una ronda de conversaciones con distintos mandatarios provinciales. El desafío será convertir esas negociaciones en votos concretos cuando los proyectos lleguen al Congreso.
