24 de junio de 2026

La industria volvió a retroceder en mayo y profundizó las señales de estancamiento

Según un relevamiento del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (UIA), la producción manufacturera cayó cerca de 5% en la comparación interanual y retrocedió 0,8% frente a abril, en un escenario atravesado por la debilidad de la demanda, la pérdida de dinamismo interno y la persistencia de fuertes desequilibrios entre sectores.

La actividad industrial argentina volvió a mostrar un desempeño negativo en mayo y confirmó que la recuperación sigue sin aparecer.

El informe, elaborado a partir de datos de consumo energético, indicadores sectoriales y consultas a empresas, expone un panorama heterogéneo, aunque insuficiente para revertir la tendencia general.

Si bien algunas ramas lograron mostrar mejoras puntuales, la entidad industrial advirtió que esos repuntes no alcanzan para modificar el cuadro de fondo: una industria que sigue operando por debajo de los niveles que supo registrar en años anteriores y que todavía no encuentra un piso firme de recuperación.

Entre los pocos sectores que exhibieron una mejora mensual aparecen la construcción y la industria automotriz. Los despachos de cemento aumentaron 3,5% respecto de abril y el Índice Construya avanzó 1,9%, mientras que la producción de vehículos creció 2,2%. Sin embargo, esos datos deben leerse con cautela: se trata de mejoras acotadas dentro de un contexto general de debilidad, y en ningún caso alcanzan para hablar de una reactivación sostenida.

El relevamiento también destacó algunos segmentos con mejor comportamiento relativo, como los vinculados a la cosecha, la molienda de oleaginosas, la refinación de petróleo, la fabricación de motocicletas y la industria farmacéutica. Aun así, tanto la UIA como las estadísticas oficiales del Indec coinciden en que la mayoría de los rubros manufactureros continúa operando por debajo de los niveles de 2022, lo que refleja la profundidad del deterioro acumulado.

Las ramas más golpeadas volvieron a ser aquellas ligadas al consumo interno, donde el impacto de la caída del poder adquisitivo se siente con mayor intensidad. El sector textil registró una baja interanual de 22,2%, mientras que indumentaria, cuero y calzado retrocedieron 15,9%. La combinación de menor demanda doméstica, apertura importadora y pérdida de competitividad sigue afectando de manera directa a actividades intensivas en empleo.

La maquinaria y los equipos también atravesaron un mes particularmente débil, con una contracción interanual de 20,2%, impulsada sobre todo por la menor producción de maquinaria agrícola. A eso se sumó una caída de 11,2% en el patentamiento de maquinaria industrial, un indicador que suele anticipar la cautela empresaria frente a nuevas inversiones. En otras palabras, no solo se produce menos: también se invierte menos, lo que compromete aún más cualquier posibilidad de recuperación en el corto plazo.

Otros sectores relevantes tampoco lograron escapar a la tendencia negativa. La actividad metalmecánica cayó 1,4% frente a abril y la producción de bebidas retrocedió 3,1% en la comparación mensual. El informe además detectó dificultades persistentes en ramas como la siderurgia, la petroquímica y las industrias de caucho, plástico y productos electrónicos, todas afectadas por un mercado interno debilitado y por un contexto macroeconómico que sigue sin ofrecer previsibilidad.

Uno de los datos que más preocupa a los analistas es que las mejoras aisladas no alcanzan para compensar el deterioro general. La demanda de energía eléctrica de los grandes usuarios industriales cayó 2,1% en el mes, una señal clara de menor nivel de actividad. Al mismo tiempo, las exportaciones hacia Brasil retrocedieron 7,6%, afectadas por la baja en las ventas de vehículos y productos primarios, lo que agrega presión sobre un sector que también depende del frente externo para sostener su producción.

En este contexto, la UIA advirtió que la industria continúa sin encontrar un sendero claro de recuperación. La combinación de consumo deprimido, pérdida de competitividad frente a las importaciones y un comercio exterior menos dinámico configura un escenario complejo para el entramado fabril. Lejos de consolidar una mejora, mayo volvió a mostrar que la actividad industrial sigue atrapada en una fase de fragilidad, con señales dispersas de alivio que no alcanzan para revertir una tendencia de fondo todavía contractiva.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *