11 de septiembre de 2026

La industria del cuero atraviesa una fuerte crisis y acumula más de 26.000 empleos registrados perdidos

La evolución de la industria del cuero aparece como un reflejo de una discusión más amplia sobre el futuro del aparato productivo argentino, el nivel de protección de la industria nacional y el impacto social de las actuales políticas económicas.

La industria del cuero se encuentra entre los sectores productivos que más sufrieron el deterioro del empleo formal durante los últimos años.

Desde diciembre de 2023 hasta mediados de 2026, la cadena que comprende actividades textiles, de confección, cuero y calzado registró la pérdida de 26.851 puestos de trabajo registrados, en un contexto marcado por la retracción de la producción y el debilitamiento de la demanda interna.

Los datos fueron difundidos por el Sindicato de Empleados, Capataces y Encargados de la Industria del Cuero, cuyo secretario general, Marcelo Cappiello, cuestionó las consecuencias del actual esquema económico sobre el entramado industrial argentino. Según el dirigente, el sector atraviesa una contracción particularmente profunda y la actividad habría reducido alrededor de una cuarta parte de su capacidad.

Cappiello sostuvo que la situación no puede interpretarse simplemente como una consecuencia secundaria de la política económica, sino como parte de un proceso de transformación del modelo productivo.

En ese sentido, afirmó que las medidas implementadas por el Gobierno de Javier Milei favorecen una dinámica de apertura y ajuste que perjudica especialmente a las ramas industriales con dificultades para competir en las nuevas condiciones.

El impacto se observa en distintos eslabones de la cadena. Curtiembres, plantas de procesamiento y establecimientos vinculados a la confección trabajan actualmente con niveles de actividad considerablemente inferiores a los de períodos anteriores.

Durante el primer semestre de 2026, la producción del sector acumuló una disminución superior al 24%, según los datos citados en el informe.

Para el dirigente sindical, el retroceso industrial tiene consecuencias que exceden la situación específica de los trabajadores del cuero. Cappiello cuestionó la orientación general de la política económica y sostuvo que la pérdida de empleos y establecimientos productivos constituye una señal de un proceso de desindustrialización que afecta a amplios sectores de la economía.

La problemática tampoco se limita a esta actividad. La industria manufacturera en general enfrenta dificultades relacionadas con la caída de la demanda, el incremento de los costos y el deterioro de la capacidad financiera de las empresas.

En este escenario, muchas compañías acumulan obligaciones pendientes y encuentran mayores obstáculos para sostener sus niveles de producción y empleo.

Un relevamiento de la Unión Industrial Argentina profundizó ese diagnóstico. De acuerdo con sus Indicadores Industriales y Expectativas, el 47,6% de las empresas consultadas en julio manifestó dificultades para afrontar al menos una de sus obligaciones, entre ellas el pago de salarios, impuestos, proveedores o servicios públicos.

El cuadro se vuelve todavía más complejo al considerar el crecimiento del empleo informal.

Desde el sindicato señalaron que una parte importante de los trabajadores queda fuera de las estructuras tradicionales de representación laboral, incluyendo monotributistas, independientes y trabajadores de plataformas digitales.

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