2 de mayo de 2026

La histórica Línea 148 deja de operar, arrastra deudas salariales y deja a 500 trabajadores en la incertidumbre

El servicio podría volver a funcionar bajo nuevos operadores, pero el conflicto social permanece abierto: los colectivos pueden cambiar de empresa, pero los salarios impagos y la situación de los trabajadores amenazan con convertirse en la verdadera herencia de una crisis que vuelve a poner en discusión la fragilidad estructural del transporte público en el Conurbano.

La paralización de la histórica Línea 148, operada por la empresa El Nuevo Halcón, expone una nueva crisis en el sistema de transporte del Conurbano bonaerense: el servicio continúa en proceso de traspaso a otras firmas, pero unos 500 trabajadores quedaron atrapados entre salarios adeudados, incertidumbre laboral y una transición empresarial que aún no garantiza sus puestos.

La empresa, identificada durante décadas con los colores del club Defensa y Justicia, dejó de operar formalmente tras comunicar la decisión en una asamblea interna. En paralelo, los directivos avanzaron con la venta de la terminal ubicada en Quilmes, en un intento por generar recursos para afrontar la deuda acumulada con los empleados.

El conflicto laboral no surgió de manera repentina. Durante los últimos meses, trabajadores y usuarios venían denunciando un deterioro progresivo del servicio: reducción de unidades en circulación, dificultades operativas y reiteradas medidas de fuerza por reclamos salariales. El cierre de la operadora aparece así como el desenlace de un proceso de desgaste prolongado que, según coinciden distintos actores del sector, refleja problemas estructurales del sistema de transporte.

Actualmente, la empresa mantiene deudas con su personal que incluyen el medio aguinaldo de diciembre y los salarios correspondientes a enero y febrero. Ante esa situación, choferes y empleados impulsaron paros y protestas para exigir el pago de lo adeudado y, al mismo tiempo, reclamar garantías para no quedar excluidos del eventual traspaso del servicio.

Mientras tanto, se negocia la continuidad de la Línea 148 bajo nuevas razones sociales. Según trascendió, los ramales que conectan con San Francisco Solano quedarían en manos de una empresa, mientras que los servicios hacia Florencio Varela serían absorbidos por otra firma, ambas vinculadas a grupos con fuerte presencia en el sistema de transporte del Área Metropolitana.

Sin embargo, el eje del conflicto excede la reorganización empresarial. Para los trabajadores, la cuestión central no es únicamente quién operará los colectivos, sino qué ocurrirá con los puestos laborales, la antigüedad, las categorías y el pago efectivo de la deuda acumulada.

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