4 de mayo de 2026

Achique industrial: Moura cierra dos líneas de baterías para camiones y peligran empleos en Pilar

El caso Moura aparece como un síntoma de un debate mayor: si la industria argentina podrá sostener su capacidad productiva frente a un modelo económico que, según advierten sectores sindicales y productivos, corre el riesgo de profundizar la dependencia de bienes importados incluso en rubros donde ya existía producción instalada.

La decisión de la empresa brasileña Moura de cerrar dos líneas de producción en su planta del Parque Industrial de Pilar y comenzar a importar baterías para camiones desde Brasil vuelve a encender alarmas sobre el proceso de retracción industrial que atraviesa la Argentina.

La medida pone en riesgo al menos 25 puestos de trabajo y refleja una tendencia creciente: sustituir producción local por importaciones dentro de las propias redes industriales regionales.

Hasta ahora, la compañía fabricaba en la Argentina sus baterías pesadas destinadas al transporte de carga. Sin embargo, según informó el medio local Pilar a Diario, esa producción será discontinuada y reemplazada por unidades importadas desde su casa matriz en Brasil, lo que implica una reducción directa de la actividad manufacturera en la planta bonaerense.

El impacto inmediato recae sobre los 25 trabajadores que se desempeñaban en las dos líneas que serán desactivadas. El sindicato Químico de Pilar inició negociaciones para intentar reubicarlos dentro de la planta, aunque algunos operarios ya aceptaron retiros voluntarios con indemnización, una modalidad que suele anticipar procesos de reducción estructural de personal.

Actualmente, en la planta trabajan alrededor de 180 personas entre operarios, personal administrativo y logística. La preocupación sindical radica en que el cierre de estas líneas no sea un hecho aislado, sino el primer paso de un proceso más amplio de deslocalización productiva.

El secretario general del sindicato, Sergio González, vinculó la decisión empresarial con el deterioro general de la industria y con el contexto político-económico. “Esto forma parte de la masacre que este gobierno está cometiendo con la industria, algo que no vivimos ni en pandemia”, afirmó, al tiempo que advirtió que el achique podría extenderse a otros segmentos de producción.

Desde la mirada gremial, la combinación de apertura importadora, caída de la actividad y reformas laborales en discusión genera un escenario que debilita la capacidad de negociación de los trabajadores y favorece estrategias empresariales orientadas a reducir costos mediante la importación de bienes que antes se producían localmente.

Aunque el sindicato aclaró que la empresa no tiene planes de abandonar el país, el cambio en la estrategia productiva plantea interrogantes más amplios sobre el futuro del entramado autopartista argentino. En un sector históricamente ligado a la industria automotriz y al empleo industrial calificado, cada decisión de reemplazar producción local por importaciones no solo afecta puestos de trabajo directos, sino también la cadena de proveedores y el desarrollo tecnológico asociado a la fabricación nacional.

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