21 de agosto de 2026

La deuda familiar se dispara durante el gobierno de Milei: la morosidad se quintuplicó

Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado con datos del Banco Central, en junio 20,9 millones de personas mantenían algún tipo de deuda con bancos, billeteras virtuales u otros proveedores de crédito, mientras que casi 5,9 millones ya estaban en situación de mora.

El endeudamiento de los hogares argentinos atraviesa un deterioro sostenido y se convirtió en una de las consecuencias menos visibles del ajuste económico.

En apenas 20 meses consecutivos, la cantidad de personas que incumplen sus obligaciones no dejó de crecer y, respecto de febrero de 2024, sumó alrededor de 2,6 millones de nuevos morosos.

El fenómeno no puede analizarse únicamente como una consecuencia de decisiones individuales de consumo. El CEPA relaciona el incremento de la morosidad con la pérdida del poder adquisitivo y señala que el salario real registrado cayó 8,7% desde noviembre de 2023, porcentaje que podría alcanzar el 18,7% si se utilizan ponderadores de consumo más actualizados.

En ese contexto, el crédito dejó de funcionar solamente como una herramienta para financiar gastos extraordinarios y comenzó a ser utilizado por numerosos hogares para cubrir necesidades cotidianas.

La situación resulta todavía más crítica por el costo del financiamiento. Las billeteras virtuales pueden aplicar tasas de hasta 700%, mientras que los atrasos en tarjetas de crédito bancarias pueden generar intereses de hasta 400%. De esta manera, una familia con ingresos deteriorados enfrenta créditos cada vez más costosos, creando un círculo difícil de romper: menor salario, mayor necesidad de financiamiento y una deuda que crece con rapidez.

El problema que el Gobierno define como “privado”

Los números cuestionan la idea oficial de que se trata exclusivamente de un problema entre particulares. La mora bancaria pasó del 2,5% en octubre de 2024 al 12,8% en junio, multiplicándose por cinco en menos de dos años. Entre los proveedores no financieros alcanzó el 30,1%, incluso por encima del máximo registrado durante la pandemia. Si se consideran ambos canales, la irregularidad total de los hogares ronda el 15,5%.

El impacto tampoco se distribuye de manera uniforme. La Rioja presenta el mayor nivel de irregularidad, con 23,1%, seguida por Catamarca y Santa Cruz, con 20,6%. Entre los jóvenes el panorama es aún más preocupante: los menores de 34 años representan el 38,7% de los morosos y las tasas más elevadas se observan entre quienes tienen entre 20 y 24 años, con una irregularidad del 33,6%.

El dato de fondo es que el endeudamiento familiar está funcionando como una válvula de escape frente a la pérdida de ingresos. Mientras el Gobierno reivindica la estabilidad macroeconómica y sostiene que cada persona decide libremente cuándo tomar un crédito, la evolución de la mora muestra una realidad más compleja: para millones de hogares, endeudarse puede estar dejando de ser una opción para convertirse en una forma de sostener el consumo básico.

A mayo, el 73% del saldo moroso familiar correspondía a préstamos personales y tarjetas de crédito, dos de las principales vías utilizadas para financiar gastos de los hogares.

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