La crisis golpea a ALPAT: despidos, menor producción y un mercado cada vez más adverso
La situación de ALPAT, la única productora de carbonato de sodio de América Latina, se vuelve cada vez más delicada. La empresa, radicada en Río Negro, avanzó con una nueva ronda de despidos en medio de una crisis productiva y financiera que amenaza la continuidad de una actividad considerada estratégica para numerosas cadenas industriales del país.

La compañía redujo recientemente su plantilla con la desvinculación de cerca de 40 trabajadores, en su mayoría fuera de convenio, profundizando un proceso de ajuste que se desarrolla desde que ingresó en un procedimiento preventivo de crisis a mediados de 2025. La medida encendió las alarmas entre los sindicatos y la comunidad local, que observan con preocupación el deterioro de una firma clave para el entramado productivo nacional.
ALPAT ocupa un lugar singular en la industria regional. Es la única empresa de América Latina dedicada a la producción de carbonato de sodio, un insumo fundamental para la elaboración de vidrio, detergentes, jabones, productos químicos y baterías de litio. Su eventual debilitamiento o paralización tendría consecuencias que exceden ampliamente el ámbito local y afectarían a múltiples sectores industriales.
Según representantes gremiales, el origen de la crisis se encuentra en una combinación de caída de la demanda, dificultades financieras y una creciente competencia de productos importados. La recesión económica impactó directamente sobre industrias consumidoras del insumo, como las fabricantes de envases de vidrio y parabrisas, que operan con niveles de actividad muy por debajo de su capacidad o incluso permanecen paralizadas.
El secretario general del Sindicato del Personal de Industrias Químicas y Petroquímicas de la Patagonia, Ariel Castillo, advirtió que la planta produce actualmente unas 80 mil toneladas anuales, muy lejos de las 120 mil toneladas que necesita para alcanzar un umbral mínimo de rentabilidad. Esa brecha compromete seriamente la sustentabilidad económica de la operación.
A este escenario se suma la presión ejercida por las importaciones. Desde el sector denuncian que carbonato de sodio proveniente de China e India ingresa al mercado argentino a precios considerablemente más bajos que los costos de producción local. Mientras una tonelada importada puede comercializarse en torno a los 200 dólares, producir el mismo volumen en Río Negro demanda cerca de 350 dólares, una diferencia que limita la capacidad competitiva de la empresa.
La crisis ya muestra efectos concretos más allá de los despidos. Los sindicatos señalan atrasos en los pagos a proveedores, contratistas y trabajadores, quienes perciben sus salarios de manera fraccionada en el marco del proceso preventivo. El conflicto derivó además en protestas y bloqueos en los accesos a la planta, reflejando la creciente tensión entre la empresa y los trabajadores.
Frente a este panorama, ALPAT analiza alternativas para diversificar mercados y recuperar competitividad. Una de las apuestas pasa por fortalecer su participación en la cadena de valor del litio, una actividad en expansión en el norte argentino que demanda carbonato de sodio como insumo esencial. Sin embargo, los elevados costos logísticos y de transporte desde la Patagonia aparecen como un obstáculo para aprovechar plenamente esa oportunidad.
