La canasta de servicios públicos en el AMBA alcanza el 50% del salario mínimo
En noviembre de 2024, la canasta de servicios públicos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), que incluye los costos de energía, transporte y agua potable, alcanzó los $134.173 mensuales, lo que representa una reducción del 0,2% en comparación con octubre. Sin embargo, este gasto sigue siendo considerable, ya que equivale al 50% del salario mínimo, vital y móvil, fijado en $271.571,22.

Según el informe elaborado por el Observatorio de Tarifas y Subsidios del Instituto de Investigaciones Económicas y Políticas (IIEP) de la UBA y el Conicet, este gasto mensual promedio de un hogar del AMBA sin subsidios ha tenido una ligera caída, gracias a una menor demanda de gas que contrarrestó el aumento de tarifas y el mayor consumo de electricidad.
De acuerdo con el estudio, la canasta de servicios representa actualmente el 11,6% del salario promedio registrado, lo que indica una fuerte presión sobre los ingresos de los hogares.
Factores que explican la reducción en los costos
La disminución de 0,2% en el gasto mensual se atribuye, según el informe, a un menor consumo de gas, que ayudó a compensar el impacto de las subas en las tarifas, especialmente las de electricidad. Sin embargo, la mayor parte de los hogares del AMBA continúa viendo un incremento en el gasto energético y de transporte, lo que pone en evidencia el desafío que enfrentan muchas familias para cubrir estos costos esenciales.
El informe destaca que, a pesar de esta leve baja, la canasta de servicios públicos sigue siendo un peso importante en el presupuesto de los hogares. De hecho, el gasto en servicios básicos representa una porción significativa de los ingresos de las familias, lo que refuerza la necesidad de políticas públicas orientadas a reducir el impacto de las tarifas, especialmente en un contexto de alta inflación y ajustes salariales.
El reparto entre el Estado y los hogares
Otro dato relevante del informe tiene que ver con la distribución de los costos entre la sociedad y el Estado. El documento explica que, en promedio, los hogares de altos, medios y bajos ingresos en el AMBA pagan tarifas que cubren solo el 53% de los costos de los servicios públicos, mientras que el 47% restante es absorbido por el Estado mediante subsidios.
Este esquema de subsidios, que beneficia principalmente a los hogares con menores ingresos, busca mitigar el impacto de las tarifas en los sectores más vulnerables. Sin embargo, el informe también señala que, a pesar de estos subsidios, el costo de los servicios públicos sigue siendo elevado y constituye un gasto significativo en los hogares del AMBA, lo que genera un debate en torno a la sostenibilidad de este modelo y las futuras políticas tarifarias.
Desafíos para los hogares del AMBA
La información presentada subraya las dificultades económicas que atraviesan muchas familias en el AMBA, que deben destinar una gran parte de sus ingresos a cubrir los costos de servicios esenciales. El 50% del salario mínimo que se destina a estos gastos pone en evidencia una disparidad creciente entre los ingresos y el costo de vida, especialmente en una región como el AMBA, donde los precios de los servicios públicos han aumentado de manera considerable en los últimos años.
Si bien los subsidios han contribuido a aliviar en parte el impacto sobre los hogares más vulnerables, la falta de una solución integral a la inflación y los costos de los servicios continúa siendo un desafío para las políticas públicas. En este contexto, se hace urgente un abordaje que no solo contemple la distribución de los costos entre el Estado y los usuarios, sino que también apunte a una mejora en los salarios y en el poder adquisitivo de las familias para que puedan afrontar estos gastos sin comprometer su bienestar.
