8 de mayo de 2026

Kenvue cierra su planta en Pilar y se suma al éxodo industrial: sus marcas pasarán a importarse

El movimiento se enmarca en una estrategia global de reducción de costos y centralización operativa que la compañía viene implementando desde su separación de Johnson & Johnson.

La multinacional Kenvue, responsable de productos icónicos como Siempre Libre, Carefree y Johnson’s Baby, anunció el cierre de sus líneas de producción en Pilar y la transición hacia un modelo basado exclusivamente en importaciones.

Kenvue informó que la planta de Pilar —donde hasta ahora se producían toallitas femeninas y champús— dejará de fabricar productos, aunque mantendrá un centro de distribución y un laboratorio de calidad. Las marcas seguirán en el mercado argentino, pero llegarán desde plantas regionales.

La decisión no es aislada: forma parte de un plan global de reestructuración que incluye recortes de personal y optimización de la red productiva. A comienzos de 2024, la compañía anunció la reducción del 4% de su plantilla global y proyectó ahorros por 350 millones de dólares anuales hacia 2026. Este ajuste se aceleró tras la salida definitiva de Johnson & Johnson, que se desprendió del 9,5% de acciones que aún conservaba.

El nuevo mapa de Kenvue

La empresa, con sede en Estados Unidos, quedó organizada en tres divisiones: Self Care, Skin Health y Essential Health, integrando marcas históricas que en 2006 fueron adquiridas a Pfizer. La filial argentina seguirá operativa bajo la dirección de Martín Faes, pero sin producción local, un cambio significativo para una compañía que históricamente combinaba fabricación y abastecimiento interno.

Este movimiento refuerza una tendencia que se acelera en la Argentina: la sustitución de producción local por importaciones. La combinación de inflación, alta presión impositiva, inestabilidad macroeconómica y costos logísticos vuelve menos competitivas a las plantas locales frente a la escala regional.

Para Kenvue, centralizar en hubs latinoamericanos implica aprovechar economías de escala y reducir complejidad operativa. Pero en el plano local, la decisión impacta en el empleo industrial y la cadena de proveedores, debilitando el entramado productivo.

El debate detrás del anuncio

El caso Kenvue plantea interrogantes sobre la política industrial argentina y su capacidad para retener inversiones en manufactura. La continuidad de la marca sin producción nacional es un síntoma: las empresas no se van, pero transforman su modelo hacia esquemas más livianos en costos y menos dependientes de regulaciones laborales locales.

En este contexto, la pregunta estratégica es si la Argentina puede revertir esta dinámica y recuperar competitividad para sostener empleo industrial, o si el mercado interno quedará cada vez más abastecido por importaciones, con el consiguiente impacto en el desarrollo productivo y la balanza comercial.

Este movimiento se suma a una tendencia en el sector: hace apenas un mes, Kimberly-Clark también anunció el cierre de su planta en Pilar, donde fabricaba productos como Kotex y Huggies.

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