28 de junio de 2026

Jujuy en tensión laboral: la minería sostiene cifras mientras la industria tradicional se desploma

Según los datos de la UIJ, el empleo privado cayó un 0,6 % desde diciembre de 2023. Una cifra que, en términos absolutos, parece moderada frente a provincias con desplomes de dos dígitos como Formosa (-18,5 %) o Santa Cruz (-16,3 %).

Un reciente informe de la Unión Industrial de Jujuy revela un panorama preocupante para el empleo privado en la provincia: detrás de una aparente estabilidad, se esconde una crisis profunda que golpea a sectores que dependen del consumo interno, mientras la minería emerge como único sostén económico.

Sin embargo, este porcentaje encubre una realidad marcada por suspensiones, adelantos de vacaciones y precarización creciente, especialmente en la industria manufacturera y alimentaria: cierres recientes de Alliance One, Otito y los despidos masivos en Ledesma reflejan un contexto de erosión constante del empleo.

Federico Gatti, presidente de la UIJ, subraya que la fragilidad del sector responde a una combinación de caída del consumo interno, apertura indiscriminada de importaciones y competencia desleal con productos ilegales. Ante esta presión, las empresas recurren a “medidas de contingencia” para evitar cierres definitivos: ceses de turno, suspensiones parciales y reducciones temporales, herramientas que demuestran la falta de políticas efectivas de protección industrial.

En medio de este escenario, la minería, particularmente la vinculada al litio en la Puna, funciona como un “refugio estadístico”. Esta actividad concentra inversiones y empleo de alta productividad, generando un derrame económico limitado a proveedores logísticos y metalmecánica pesada, pero dejando fuera a la vasta red de pymes y comercios urbanos que dependen del consumo local.

El resultado es un mercado laboral profundamente desigual: mientras la minería mantiene cifras macroeconómicas estables, la industria orientada al consumo interno enfrenta una presión asfixiante.

Gatti advierte que, aun con medidas de reconversión productiva promovidas desde la Casa Rosada, la absorción laboral en sectores con ventajas competitivas globales tardaría “por lo menos cinco años”, un horizonte demasiado largo para sostener socialmente la fuerza de trabajo afectada por despidos y precarización.

El informe de la UIJ deja en evidencia un dilema estructural: Jujuy depende de un motor económico concentrado, que no alcanza a compensar la sangría de empleo en la industria y el comercio, revelando los límites de un modelo que prioriza la inversión extractiva sobre la diversificación productiva y la protección de trabajadores locales.

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