8 de junio de 2026

Israel mantiene presencia militar en cinco puntos estratégicos del sur del Líbano pese al alto el fuego

El Ejército israelí continúa desplegado en cinco zonas clave del sur del Líbano, desafiando el acuerdo de alto el fuego en vigor. Según fuentes oficiales, las posiciones incluyen la colina de Al-Hamamis, la colina de Al-Awaida, Yabal Balat, Labouna y Al-Azziya, ubicaciones estratégicas que proporcionan ventajas de control y vigilancia sobre el territorio.

El portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), teniente coronel Nadav Shoshani, describió la presencia militar como una «medida temporal», aprobada por el comité supervisado por Estados Unidos encargado de implementar la tregua.

Según Shoshani, la retirada israelí se llevará a cabo de manera «organizada y gradual» para garantizar la seguridad de los civiles en el norte de Israel, donde cerca de 60.000 desplazados internos permanecen en alerta.

Por su parte, el presidente libanés, Joseph Aoun, insistió en la necesidad de respetar el acuerdo, advirtiendo que «Israel no es de fiar». En una declaración oficial, Aoun subrayó que su gobierno está movilizando esfuerzos diplomáticos para exigir la retirada total de las tropas israelíes y aseguró que «no aceptará la permanencia de ningún soldado israelí en territorio libanés». También expresó su preocupación por posibles intentos de obstruir el proceso de retirada y señaló que la respuesta libanesa será a través de una postura nacional unificada.

El secretario general de Hezbolá, Naim Qassem, enfatizó que la retirada debe completarse antes del 18 de febrero, la fecha límite acordada tras la prórroga del alto el fuego. «Cualquier presencia israelí después de esta fecha será considerada una ocupación, y todo el mundo sabe cómo se trata una ocupación», advirtió, insinuando la posibilidad de una escalada del conflicto.

El líder druso y exjefe del Partido Socialista Progresista, Walid Jumblatt, calificó la permanencia del ejército israelí como una «clara violación del acuerdo» y abogó por una respuesta política en lugar de militar. Según Jumblatt, Israel intenta imponer un «hecho consumado» con su presencia continua en el sur del Líbano, lo que requiere una acción diplomática para contrarrestar sus planes.

El acuerdo de alto el fuego establecía un plazo de 60 días para la retirada total de Israel, tras lo cual el ejército libanés y la misión de la ONU en Líbano (FINUL) asumirían el control de la seguridad en la región. Sin embargo, a pesar de la tregua en vigor desde noviembre, Israel ha continuado realizando ataques aéreos y bombardeos en el sur del Líbano, lo que ha generado tensiones y violaciones constantes del espacio aéreo libanés.

A medida que se acerca la fecha límite del 18 de febrero, la incertidumbre persiste en la región, con un creciente temor de que la presencia militar israelí prolongue la inestabilidad y conduzca a una nueva escalada del conflicto.

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