4 de julio de 2026

Irak celebra el domingo elecciones anticipadas

Estos comicios definirán el futuro político del primer ministro Mustafa al Khadimi, quien aspira a otro mandato. El nombre del futuro jefe de Gobierno todavía es una incógnita.

Más de 24 millones de iraquíes están convocados el domingo a las urnas para votar en unas elecciones legislativas anticipadas, fruto de las fuertes protestas antigubernamentales de hace dos años, en un clima de apatía generalizado en el país, golpeado por la corrupción, la crisis económica y la rivalidad entre Estados Unidos e Irán, dos aliados del actual Gobierno.

Unos 3.000 candidatos, entre ellos 900 mujeres, se disputan las 329 bancas del Parlamento federal en los quintos comicios desde el derrocamiento de Saddam Hussein en 2003 tras la invasión estadounidense, y los segundos desde la derrota militar del Estado Islámico (EI) hace cuatro años con la ayuda tanto de Washington como de Irán.

Los comicios definirán el futuro político del primer ministro Mustafa al Khadimi, quien aspira a otro mandato, mientras que el nombre del futuro jefe de Gobierno es aún una incógnita, dadas las complejas negociaciones que suelen seguir a las legislativas.

La votación estrenará un nuevo sistema electoral de circunscripciones uninominales, que cuenta con un cupo femenino de 83 escaños, para favorecer a candidatos independientes en detrimento de los tradicionales bloques políticos basados en afiliaciones religiosas, étnicas o de clanes.

Sin embargo, el diario Mada de Bagdad, crítico del Gobierno, publicó una investigación sobre cómo los principales bloques políticos intentaron eludir el «voto de protesta» al aliarse con candidatos «independientes solo en los papeles» y con «listas cívicas de hecho ligadas a las coaliciones» en el poder, reportó la agencia de noticias ANSA.

Por eso, parece que las esperanzas de cambio de la población son magras.

Estas elecciones son celebradas con un año de anticipación como concesión a la ola de protestas de 2019, en las que miles de manifestantes -principalmente jóvenes- salieron a las calles para denunciar la corrupción, el desempleo y los deficientes servicios públicos en el país.

Las protestas hace tres años fueron fuertemente reprimidas por las autoridades y milicias progubernamentales, que usaron munición real para disolverlas, lo que dejó un saldo de cientos de muertos. Incluso en los meses siguientes, decenas de personas fueron asesinadas, secuestradas o intimidadas en unas acciones que los manifestantes atribuyen a grupos proiraníes que apoyan al premier.

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