10 de mayo de 2026

Industria de bienes de capital alerta que las importaciones del RIGI amenazan la producción nacional

Un informe elaborado por la entidad reveló que, durante enero, solo tres de los diez proyectos aprobados realizaron importaciones por US$ 187,5 millones, con más de 52,6 millones de kilos de insumos provenientes de 21 países. China y Corea del Sur concentran más del 75% del total, lo que evidencia la creciente dependencia tecnológica externa en actividades que podrían desarrollarse en el país.

La Cámara de Industriales de Proyectos e Ingeniería de Bienes de Capital (Cipibic) emitió un contundente aviso sobre el impacto del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) en la industria local: según sus análisis, las compras externas derivadas del programa “desplazan la producción nacional y ponen en riesgo un sector estratégico de la economía”.

Entre los proyectos con mayor volumen importado destacan VMOS y Luz del Campo, que juntos explican más del 85% de las compras externas. Productos como depósitos y cisternas de acero, aparatos especializados, estructuras metálicas, puentes grúa y transformadores eléctricos, entre otros, podrían ser fabricados localmente, según la cámara, dado que el sector cuenta con capacidades técnicas, recursos humanos calificados y experiencia en ingeniería de alta complejidad.

El documento subraya la dimensión estratégica de la industria de bienes de capital: más de 5.700 empresas, en su mayoría pymes, generan más de 100.000 empleos directos, con salarios significativamente superiores al promedio industrial, y representan un motor transversal para otros sectores productivos como manufactura, minería, energía e infraestructura.

Para la Cipibic, el actual esquema del RIGI, al favorecer importaciones sobre proveedores locales, no solo reduce la producción nacional sino que debilita la innovación tecnológica y la integración de valor agregado interno. La cámara recomienda revisar el régimen para potenciar la participación de la industria argentina y maximizar los beneficios de las inversiones en el desarrollo productivo.

En síntesis, advierten que, sin ajustes, el RIGI podría consolidar la dependencia externa y erosionar capacidades industriales críticas, afectando empleo calificado, generación de conocimiento y el tejido productivo nacional.

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