Idas y vueltas entre LLA y el PRO a meses de las elecciones 2025
A medida que se acercan las elecciones de 2025, la relación entre La Libertad Avanza (LLA) y el PRO atraviesa un período de tensiones y negociaciones.

Inicialmente, ambas fuerzas habían manifestado buenas intenciones para establecer un entendimiento, pero la Casa Rosada ha comenzado a plantear una serie de requisitos que complican el diálogo. Según consignó la Agencia NA, entre las exigencias del gobierno se encuentra la necesidad de «gestos» significativos por parte del PRO, liderado por el expresidente Mauricio Macri, quien ha sido objeto de críticas tanto por su gestión anterior como por sus recientes decisiones políticas.
“Primero debiéramos tener una definición del PRO, porque hasta ahora no se sabe bien si coinciden o no con nuestra agenda”, cuestionó una fuente cercana al despacho presidencial, sugiriendo que Macri ya no ejerce el liderazgo que solía tener.
La situación se ha visto agravada por la reciente contratación del asesor político catalán Antoni Gutiérrez-Rubí por parte de Jorge Macri, jefe de gobierno porteño. Este movimiento ha sido interpretado como un acto hostil por LLA, dado que Gutiérrez-Rubí fue responsable de diseñar la campaña que compitió contra Javier Milei, líder de La Libertad Avanza. “Contrataron al tipo que impulsó la campaña más sucia contra Milei. Fue una declaración de guerra”, expresó una fuente de la Casa Rosada.
Las tensiones entre La Libertad Avanza y el PRO se acentúan, especialmente considerando que Jorge Macri es visto como un promotor de políticas que no coinciden con la agenda libertaria. El presidente ha hecho hincapié en que su relación con Jorge Macri es distinta a la que mantiene con su primo, Mauricio, lo que ha generado más desconfianza entre las facciones.
Una de las principales demandas del gobierno para retomar el diálogo es la desvinculación de Gutiérrez-Rubí, pero también la necesidad de que el PRO se alinee completamente con la agenda libertaria. Ejemplos de apoyo a esta alineación son figuras del PRO como el intendente de San Isidro, Ramón Lanús, quien ha tomado decisiones fiscales que se acercan más a las propuestas de LLA.
A inicios de 2024, se habían comenzado a establecer puentes para una posible integración, pero los libertarios advierten que no pueden aceptar condiciones en las negociaciones. “El que gana conduce y el que pierde acompaña”, afirmó un dirigente de LLA, reflejando la postura de su espacio.
El gobierno también se ha comprometido a garantizar que los candidatos de LLA encabecen las listas, como un reconocimiento a aquellos que han estado con el presidente desde el principio. Esta decisión responde a un análisis interno que muestra al PRO con un apoyo limitado en términos de puntos electorales.
Con el cierre de listas aún a meses de distancia, la estrategia del oficialismo parece centrarse en maximizar el apoyo recibido de sus aliados, mientras que el PRO enfrenta un camino incierto hacia las elecciones. Así, la relación entre ambos partidos continúa siendo un tema de alta tensión y especulación en el panorama político argentino.
