14 de agosto de 2026

«Hay plata»: Milei comprará submarinos a Francia

El contraste entre la austeridad que el Gobierno impone al conjunto de la sociedad y la decisión de embarcarse en una millonaria compra de armamento plantea una pregunta central: ¿es la “recuperación submarina” una necesidad estratégica impostergable o una señal política de alineamiento internacional que se financia a costa del bienestar interno?

El presidente Javier Milei confirmó que Argentina avanza en un acuerdo con Francia para adquirir submarinos y buques de patrullaje, en una operación que podría implicar más de 2.300 millones de dólares, mientras el propio Gobierno insiste en que no hay recursos suficientes para atender áreas críticas como educación, salud o jubilaciones.

Durante una entrevista con el canal público francés Public Sénat, Milei destacó su “excelente relación” con el presidente Emmanuel Macron y reveló que el país europeo será el proveedor de las nuevas unidades navales. “Estamos comprando submarinos y unos buques para patrullar las costas”, afirmó, en una declaración que generó sorpresa por el contexto de severo ajuste fiscal que atraviesa el país.

Fuentes del ámbito militar confirmaron que las negociaciones con Francia se encuentran avanzadas y que el objetivo es “recuperar la capacidad submarina de la Armada”, perdida desde hace años. Sin embargo, la magnitud del gasto contrasta con los recortes aplicados por el Ejecutivo en sectores esenciales y con el argumento oficial de que “no hay plata” para sostener programas educativos, sanitarios o previsionales.

El proyecto de Presupuesto 2025 —que no fue aprobado por el Congreso— contemplaba la toma de un crédito por 2.310 millones de dólares bajo el concepto “Recuperación Submarina”. La compra incluiría tres unidades del modelo Scorpene, fabricado por la empresa francesa Naval Group, que también provee equipamiento militar a países como Brasil, Chile e India.

El acuerdo, impulsado por el ministro de Defensa Luis Petri y fortalecido durante la reciente visita de Milei a París, establece que los pagos se realizarían una vez entregadas las unidades. No obstante, el anuncio reaviva el debate sobre las prioridades del gasto público: mientras se destinan miles de millones de dólares a equipamiento militar, el sistema educativo enfrenta paros por falta de presupuesto, el sector sanitario denuncia desfinanciamiento y los jubilados padecen una fuerte pérdida del poder adquisitivo.

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