16 de abril de 2026

Gremios universitarios lanzan semana de protestas y paro total por ajuste salarial

Los gremios universitarios anunciaron una semana de protestas con un paro total el 11 de agosto, en respuesta al ajuste salarial impulsado por el gobierno de Javier Milei en el sector educativo superior.

Las principales organizaciones sindicales, FEDUN, FATUN y CONADU, coordinarán estas medidas de fuerza entre el 11 y el 15 de agosto, con el objetivo de visibilizar la grave crisis que atraviesa la universidad pública.

La Federación de Docentes de las Universidades (FEDUN), que conduce Daniel Ricci, decidió convocar un paro nacional de 24 horas para el lunes 11, sumado a un plan de acciones conjuntas con la Federación Argentina del Trabajador de Universidades Nacionales (FATUN) que se extenderá hasta el 24 de agosto. La entidad expresó un rechazo contundente al veto presidencial de la ley de emergencia en discapacidad y criticó las recientes medidas de aumento en jubilaciones y moratoria previsional, calificándolas como un golpe a los sectores más vulnerables.

FATUN, bajo el liderazgo de Walter Merkis, fundamenta la huelga en el “alarmante deterioro del salario real” y las condiciones laborales de los trabajadores no docentes, afirmando que “sin salarios dignos, no hay universidad posible”. En paralelo, CONADU extendió el paro a toda la semana, demandando paritarias inmediatas, recuperación del poder adquisitivo, mayor presupuesto para las universidades nacionales y una inversión reforzada en ciencia y tecnología. Su pronunciamiento subraya que con “docentes y no docentes bajo la línea de pobreza, no hay universidad posible”.

Además, FEDUN manifestó su solidaridad con el Sindicato de Trabajadores del Instituto Universitario Patagónico de las Artes (SITRAIUPA), que reclama la normalización institucional del IUPA, sumando a esta problemática la defensa del trabajo en institutos universitarios específicos.

Este conjunto de medidas refleja la profundización del conflicto salarial y laboral en el sector universitario, marcado por la creciente pérdida del poder adquisitivo y el ajuste presupuestario. Los gremios coinciden en que la crisis educativa superior requiere atención urgente y soluciones concretas por parte del gobierno nacional para preservar una universidad pública, gratuita, de calidad y comprometida con las necesidades sociales.

La semana de protestas será una prueba clave para medir la capacidad de presión sindical frente a un contexto político y económico complejo, en el que la defensa del salario y las condiciones laborales son la bandera principal de los trabajadores universitarios.

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