12 de julio de 2026

García Cuerva llamó a frenar la polarización y advirtió sobre el deterioro social: “Nadie se salva solo”

Ante el presidente Javier Milei y gran parte del Gabinete nacional, el arzobispo de Buenos Aires Jorge García Cuerva utilizó el Tedeum del 25 de Mayo para enviar un mensaje con fuerte contenido social y político, centrado en el impacto de la crisis económica, la fragmentación social y la necesidad de reconstruir consensos en la Argentina.

Durante su homilía en la Catedral Metropolitana, García Cuerva aclaró que sus palabras buscaban aportar “a la reflexión de todos los actores de la sociedad”, y evitó alimentar lecturas partidarias.

Sin embargo, el mensaje estuvo atravesado por cuestionamientos al clima de confrontación política y al deterioro de las condiciones sociales que afectan a amplios sectores de la población.

Tomando como referencia el pasaje bíblico de la curación de un paralítico en Cafarnaúm, el arzobispo trazó un paralelismo con la realidad argentina y describió a una sociedad golpeada por años de crisis y exclusión. “Muchos se sienten paralizados en sus esperanzas, en sus oportunidades y en su dignidad”, expresó, aludiendo a quienes viven con derechos postergados y sin perspectivas de mejora.

Aunque evitó señalar responsables directos, García Cuerva sostuvo que toda la dirigencia tiene una cuota de responsabilidad frente a la situación social. En ese marco, pidió asumir compromisos colectivos para enfrentar problemas estructurales como la pobreza, la precarización laboral, las adicciones y la falta de oportunidades.

El arzobispo también hizo foco en los sectores más vulnerables, entre ellos jubilados, niños, personas con discapacidad, jóvenes afectados por el consumo de drogas y trabajadores informales. “Nadie es descartable”, afirmó, en una defensa de la inclusión social y de la necesidad de fortalecer los vínculos comunitarios.

Uno de los tramos más contundentes de su mensaje estuvo dirigido al escenario político actual. “Basta de alentar la división y la polarización, porque nadie se salva solo”, sostuvo, retomando una de las frases más repetidas por el papa Papa Francisco. La declaración fue interpretada como una crítica al clima de confrontación permanente que domina la discusión pública y política.

García Cuerva advirtió además sobre el riesgo de una mayor fractura social impulsada por el individualismo y la falta de empatía colectiva. En ese sentido, cuestionó las lógicas del “sálvese quien pueda” y alertó sobre una sociedad cada vez más fragmentada, donde predominan intereses sectoriales por encima de las necesidades comunes.

A pesar del diagnóstico crítico, destacó la capacidad de resistencia de la sociedad argentina y valoró el esfuerzo cotidiano de la ciudadanía frente a las dificultades económicas. No obstante, reclamó una dirigencia política dispuesta al diálogo, al consenso y a la reconciliación, especialmente en favor de quienes atraviesan situaciones límite.

Sobre el cierre de la ceremonia, el arzobispo apuntó también contra el clima de agresión instalado en redes sociales y cuestionó las prácticas de difamación y violencia verbal. Citando al papa Papa León XIV, pidió moderar el lenguaje público y reemplazar los discursos de odio por mensajes de esperanza, paz y convivencia democrática.

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