Galeno ART presentó quiebra dejando a 470 empleados en la calle
Mientras el país debate una nueva reforma laboral, la quiebra de Galeno ART evidencia que la protección de los trabajadores y la viabilidad financiera de las ART siguen en un frágil equilibrio, con consecuencias directas sobre el empleo y la estabilidad del sector asegurador.

La aseguradora de riesgos del trabajo Galeno ART, una de las más importantes del país, anunció su cierre operativo tras registrar un déficit de capital de $12.954 millones en septiembre de 2025, según la Superintendencia de Seguros de la Nación (SSN).
La medida dejará a 470 empleados sin trabajo, mientras otros fueron recolocados dentro del Grupo Galeno o aceptaron retiros voluntarios.
El colapso de Galeno ART evidencia la vulnerabilidad estructural del sistema ART en Argentina, marcado por un aumento récord de juicios laborales y costos legales crecientes que ponen en jaque la viabilidad financiera de las empresas del sector. En 2025, se registraron 134.141 demandas por accidentes laborales y enfermedades profesionales, un promedio de 370 por día, según datos de la Unión Argentina de Riesgos del Trabajo (UART).
El fundador del Grupo Galeno, Julio Fraomeni, intentó vender la ART en 2024 y, luego, aislarla del grupo bajo un nuevo nombre, Nogal ART, sin éxito. Según el sindicato, Fraomeni dejó de aportar capital, mientras que su par en el sector, Claudio Belocopitt, dueño de Swiss Medical ART S.A., sí cubrió los déficits de su compañía y mantiene la operación normal.
Los trabajadores afectados enfrentan incertidumbre: los bienes de la empresa están inhibidos y las indemnizaciones y salarios finales aún no se garantizan. Daniel Navazo, secretario gremial del Sindicato del Seguro, advirtió que la quiebra golpea a todo el sector y que el problema principal son los honorarios de peritos médicos vinculados al resultado de los juicios, que incentivan la judicialización masiva.
El sistema ART argentino enfrenta así un dilema estructural: las reformas iniciadas en 2017 por el expresidente Mauricio Macri, que trasladaron la evaluación de accidentes a los cuerpos médicos forenses provinciales, nunca se implementaron, dejando a los jueces laborales dependientes de peritos externos. Esto genera que la mayor parte de los juicios termine en condenas más altas que las establecidas por las comisiones médicas, aumentando exponencialmente los costos de las aseguradoras.
La situación alimenta el llamado “costo argentino” del trabajo: más de la mitad de la prima recaudada por las ART se destina a pagar juicios. Para sostener la rentabilidad, las compañías plantean aumentos de hasta 80% en las cuotas por trabajador, un golpe adicional a empresarios y al mercado laboral.
