16 de abril de 2026

Fuerte critica de Francisco al gobierno: «En vez de pagar justicia social, se pagó el gas pimienta»

En un emotivo discurso con motivo del décimo aniversario de su primer encuentro con movimientos sociales, el Papa Francisco expresó su preocupación por la represión de los trabajadores que luchan por sus derechos. “Hace una semana me informaron sobre el uso de gas pimienta de alta calidad para reprimir a quienes se manifiestan en la calle. En lugar de invertir en justicia social, el Gobierno opta por la represión”, afirmó.

El Pontífice habló en la sede del Dicasterio para el Desarrollo Humano e Integral, en Roma, donde fue recibido mientras el secretario general del sindicato UTEP, Alejandro Gramajo, compartía su mensaje, luciendo una camiseta con la silueta de las Islas Malvinas.

Con su discurso, Francisco destacó la importancia de no dejar a nadie atrás y de combatir lo que denominó “darwinismo social”, recordando la historia de la colonización y su impacto devastador en las comunidades indígenas. “De 46 millones, solo quedaron 600 mil aborígenes. Eso es inaceptable”, señaló.

El Papa hizo hincapié en la necesidad de mantener viva la convicción de que tierra, techo y trabajo son derechos sagrados. “Si los pobres no se rinden y luchan contra la injusticia, eventualmente las cosas mejorarán”, afirmó, instando a los presentes a no dejarse abatir por la resignación.

En su mensaje, el Pontífice resaltó la acción comunitaria de los movimientos sociales y la importancia de trabajar con los más necesitados. “No solo protestan, sino que también realizan obras con pocos recursos, a veces sin apoyo del Estado”, dijo, elogiando el compromiso de los presentes.

Francisco también dirigió su mirada hacia los más privilegiados, pidiéndoles que compartan sus riquezas y reconociendo que la acumulación de dinero puede ser destructiva. “La justicia social es inseparable de la compasión”, enfatizó, instando a todos a mirar a los demás con empatía.

El Papa concluyó su discurso apelando a la clase media, que enfrenta crecientes dificultades, y cuestionó si los más ricos están dispuestos a compartir. “Acumular no es una virtud; distribuir lo es. No dejemos de denunciar la competencia insaciable que divide a los pueblos”, sentenció.

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