Crece la tensión entre Camioneros con Quilmes y Coca-Cola por conflicto salarial
La protesta, encabezada por la rama de Aguas y Gaseosas del gremio que conducen Hugo y Pablo Moyano, ya lleva diez días bajo la modalidad de “trabajo a reglamento”, una medida que ralentiza de manera significativa la distribución logística sin interrumpir formalmente la actividad.

El conflicto entre el Sindicato de Camioneros y las principales empresas de bebidas del país ingresó en una nueva etapa de tensión y comienza a generar preocupación por posibles problemas de abastecimiento.
La disputa enfrenta al sindicato con compañías como Coca-Cola, Quilmes y CCU, en medio de reclamos por mejoras salariales, pago de bonos por presentismo y actualización de adicionales convencionales para choferes y ayudantes. Tras una reunión sin acuerdo con representantes empresariales, el gremio decidió profundizar el plan de lucha y endurecer su postura frente a lo que considera una negativa sistemática de las empresas a discutir una recomposición de ingresos.
Aunque las compañías sostienen que los reclamos exceden las pautas salariales ya acordadas, desde el sindicato argumentan que existe una fuerte desigualdad entre trabajadores que realizan las mismas tareas dentro de la cadena de distribución. Según denunciaron, algunas empresas reconocen determinados beneficios únicamente al personal contratado de manera directa, mientras excluyen a trabajadores vinculados a centros concesionarios o tercerizados.
La modalidad de protesta impacta directamente en la logística diaria. Los choferes realizan un solo recorrido por jornada, limitan las descargas a condiciones estrictamente contempladas en el convenio colectivo y regresan con parte importante de la mercadería sin entregar. El resultado es una reducción progresiva en la capacidad de distribución que ya comienza a sentirse en distintos puntos de venta.
El trasfondo del conflicto refleja una discusión más amplia sobre salarios, tercerización y condiciones laborales en un contexto económico marcado por la caída del consumo y la aceleración inflacionaria. Desde Camioneros sostienen que las empresas del sector mantienen altos niveles de rentabilidad mientras intentan contener costos laborales, particularmente en áreas estratégicas como la distribución.
Por su parte, las compañías nucleadas en la Cámara Argentina de la Industria de Bebidas Sin Alcohol advirtieron que la medida altera el abastecimiento normal de productos y solicitaron la intervención del Ministerio de Trabajo. Sin embargo, la cartera laboral evitó involucrarse al considerar que el “trabajo a reglamento” no constituye formalmente una medida de fuerza tradicional.
En el sindicato interpretan esa postura como una señal de respaldo indirecto hacia las empresas y vinculan el endurecimiento patronal con el nuevo escenario político y laboral impulsado por el Gobierno nacional.
Desde la conducción gremial advierten que, si no hay avances en la negociación, el conflicto podría extenderse y paralizar aún más la actividad logística de uno de los sectores más sensibles del consumo masivo.
