«Llegamos a tener 120 personas y hoy somos 15, es terrible, la situación del calzado es casi terminal»
“El panorama es cada vez más complejo. Pasamos de tener 120 empleados a solo 15. La situación del calzado está llegando a un punto límite”, sostuvo el empresario durante una entrevista en el streaming “Ahora Play”.

La crisis que atraviesa la industria del calzado en Argentina continúa agravándose y ya genera señales de alarma entre fabricantes y comerciantes del sector. Emmanuel Fernández, propietario de la marca de zapatillas Kioshi, describió un escenario “crítico” marcado por el desplome del consumo, el cierre de locales y la reducción masiva de puestos de trabajo.
Fernández explicó que la caída en las ventas refleja el deterioro del mercado interno. Según indicó a Infogremiales, el consumo de calzado en el país descendió de casi cuatro pares por habitante al año a apenas dos, ubicándose en niveles similares a los de economías regionales con menor capacidad de compra.
El empresario también señaló que la crisis ya impacta de lleno en la estructura comercial del sector. En distintas provincias, distribuidores y comerciantes informan cierres de sucursales y dificultades para sostener alquileres y costos operativos. “Muchos locales históricos están bajando sus persianas porque ya no pueden sostener la actividad”, afirmó.
La problemática, agregó, no se limita al comercio minorista. Pequeños talleres y fábricas ubicados principalmente en zonas del conurbano bonaerense, como Lanús y Lomas de Zamora, también están interrumpiendo su producción y reconvirtiendo sus espacios hacia otras actividades para sobrevivir.
Fernández advirtió que la incertidumbre aumenta mes a mes y que el sector no encuentra señales de recuperación. “Cada vez que pensamos que se tocó fondo, la situación empeora. La falta de consumo es total”, concluyó.
