30 de abril de 2026

Francos sobre la relación de Milei con Spagnuolo: “No debió haber confiado”

Al referirse al vínculo del Presidente con Diego Spagnuolo, extitular del organismo y principal apuntado en la causa por presuntas coimas en la compra de medicamentos, Francos fue categórico: “Si el Presidente confiaba, no debió haberlo hecho”.

En medio del escándalo que sacude a la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), Guillermo Francos, jefe de Gabinete, volvió a encender el debate sobre las responsabilidades políticas dentro del Gobierno de Javier Milei.

La declaración, que en apariencia busca despegar al jefe de Estado de la figura de Spagnuolo, plantea más dudas que certezas. Si Milei depositó su confianza en un funcionario que ahora es investigado por corrupción, ¿cuál es el filtro real para la designación de cargos sensibles? El discurso oficial intenta blindar la imagen presidencial, pero en el mismo movimiento exhibe la fragilidad de las decisiones políticas dentro de la Casa Rosada.

Francos defendió con firmeza a Karina Milei y a Eduardo “Lule” Menem, figuras clave en el armado del gobierno libertario. “Pongo las manos en el fuego por Karina”, dijo, dejando en claro que el círculo íntimo del Presidente es intocable. Sin embargo, esa defensa absoluta contrasta con la rapidez con que se intentó cortar el lazo con Spagnuolo, quien hasta hace semanas era parte de ese mismo entramado de confianza.

La estrategia es clara: presentar a Milei como un dirigente ajeno a los intereses materiales, “transparente y honesto”, y atribuir a Spagnuolo toda la carga de la sospecha. Pero los audios revelados en C5N y las denuncias que circulan sobre la participación de la droguería Suizo Argentina dificultan esa narrativa. No se trata solo de un caso aislado, sino de un posible esquema de corrupción que afecta directamente a un área tan sensible como la atención de personas con discapacidad.

Además, al intentar relativizar el impacto político de las denuncias, Francos dejó entrever un argumento defensivo repetido: “Estamos en campaña, esperábamos estos ataques”. La idea de que toda acusación responde a una operación política puede servir para sostener la imagen de Milei frente a su electorado más fiel, pero no alcanza para disipar las sospechas sobre la capacidad del Gobierno de controlar y transparentar la gestión.

La frase del jefe de Gabinete resuena como un bumerán: si el Presidente “no debió haber confiado” en Spagnuolo, lo que queda expuesto no es solo la falta de honestidad de un funcionario, sino el déficit de responsabilidad política en la selección de los propios colaboradores. La crisis no está únicamente en los audios filtrados, sino en la fragilidad de un gobierno que pretende instalar la transparencia como bandera mientras lucha por despegarse de su propia sombra.

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