27 de abril de 2026

Petri despliega militares en la frontera: entre el control territorial y el riesgo de militarizar la seguridad interna

El plan busca reforzar la vigilancia en áreas rurales y pasos no habilitados, bajo coordinación con fuerzas de seguridad federales y provinciales.

El Ministerio de Defensa oficializó este jueves el inicio de la Fase de Ejecución de la “Operación Presidente Julio Argentino Roca”, un operativo que implicará el despliegue de tropas y medios de las Fuerzas Armadas en zonas de frontera del norte y noreste argentino, con eje inicial en la provincia de Salta. La operación, que se extenderá hasta el 15 de diciembre de 2025, fue formalizada mediante la Resolución 727/2025 publicada en el Boletín Oficial.

El Gobierno lo presenta como una medida preventiva y estratégica en línea con las directivas de Defensa Nacional. Sin embargo, su alcance excede lo meramente operativo: la acción supone un nuevo paso en la creciente participación militar en funciones que, tradicionalmente, corresponden al ámbito policial y de seguridad interior.

Si bien la resolución subraya que el operativo cuenta con aval judicial y respeta los marcos legales de Defensa y Seguridad Interior, no deja de encender interrogantes. ¿Hasta qué punto se está forzando el límite entre defensa externa y seguridad interna? La creación de un sistema de registro de actividades bajo control del Estado Mayor Conjunto refuerza la dimensión militar de una tarea que, en principio, debería recaer en fuerzas policiales y gendarmes.

El despliegue se produce en un contexto regional atravesado por el narcotráfico, el contrabando y el crimen organizado. La decisión de Petri se interpreta como una señal de dureza hacia estos fenómenos, pero también como un gesto político: mostrar capacidad de control territorial y voluntad de acción frente a un problema estructural. No obstante, la pregunta de fondo persiste: ¿pueden las Fuerzas Armadas garantizar eficacia en un terreno que exige inteligencia criminal, redes de investigación y trabajo de seguridad pública más que despliegue militar?

La operación, bautizada con el nombre de Julio Argentino Roca, también carga con un simbolismo político. El ex presidente es recordado tanto por la consolidación territorial del Estado como por la violencia ejercida contra pueblos originarios durante la llamada “Conquista del Desierto”. En un país donde la memoria histórica sigue abierta, la elección del nombre no parece inocente y añade un condimento de polémica.

En definitiva, el despliegue militar en las fronteras puede ser leído como un intento de mostrar fortaleza institucional frente al delito transnacional, pero también como un síntoma de la dificultad del Estado para resolver con herramientas civiles los desafíos de seguridad. El riesgo es claro: que el recurso a los militares no sea una medida excepcional, sino la antesala de una lógica de militarización permanente en la política interior argentina.

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