Francos minimiza el escándalo LIBRA y acusa a la oposición de “temer el avance de Milei”
El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, salió a defender al presidente Javier Milei en medio del escándalo internacional por la promoción de la criptomoneda LIBRA, restando importancia al hecho y apuntando con dureza contra el kirchnerismo y el resto de la oposición.

En declaraciones radiales, aseguró que “los kirchneristas nunca aceptaron una comisión investigadora” y calificó la reciente aprobación de una comisión parlamentaria sobre el tema como “una jugada electoral”.
La controversia se desató tras el reposteo que hizo Milei del lanzamiento de la criptomoneda LIBRA, lo que generó una oleada de críticas por una posible implicancia institucional en un activo privado de dudosa legitimidad.
La Cámara de Diputados no solo decidió crear una comisión investigadora para analizar el caso, sino también convocar a funcionarios clave del Gobierno, incluida la interpelación del propio Francos.
Minimizar el hecho, politizar la reacción
En una clara estrategia defensiva, Francos intentó reducir la gravedad del asunto al sostener que “lo único que hizo el Presidente fue repostear una moneda”. No obstante, la reacción institucional y política no se hizo esperar, con voces que advierten sobre la posibilidad de conflictos de intereses, uso indebido de la investidura presidencial y afectación de la confianza pública.
“El temor de la política es que Milei obtenga muchas bancas en las elecciones de octubre”, sostuvo Francos, atribuyendo la ofensiva opositora a un supuesto miedo al crecimiento del oficialismo. En esta narrativa, el escándalo LIBRA se convierte en una excusa para frenar las reformas que —según el Gobierno— ya están mostrando resultados positivos en lo económico.
Francos recurrió a una táctica frecuente del oficialismo: comparar la situación actual con la gestión anterior. Acusó al kirchnerismo de haber bloqueado históricamente comisiones investigadoras por “escándalos de corrupción tremendos”, sugiriendo una doble vara por parte de la oposición. Sin embargo, la comparación parece desviar el foco del problema: la posible injerencia institucional en un proyecto financiero privado sin transparencia.
¿Una estrategia de victimización o una defensa genuina?
El Gobierno intenta enmarcar el episodio LIBRA como parte de una embestida política clásica, y Francos se posiciona como un vocero que refuerza el relato de “persecución al cambio”. En un año electoral, todo se interpreta en clave política. Pero minimizar el impacto institucional de un hecho que involucra al mismísimo Presidente en la promoción de un activo financiero sin regulación internacional levanta alertas que van más allá de la disputa partidaria.
Mientras tanto, Francos ya confirmó su presencia en la Cámara de Diputados el próximo 22 de abril para responder ante el Congreso. El resultado de esa jornada será clave para evaluar si la administración logra descomprimir la tensión o si, por el contrario, la defensa basada en el descrédito de la oposición y en datos económicos discutidos profundiza el conflicto.
