10 de mayo de 2026

Fractura sindical: acusan a UPCN de “entregar 42 mil trabajadores”

La interna sindical en el Estado sumó un nuevo capítulo de alta tensión. Carlos Ortega, secretario general del Secasfpi (el gremio que representa a trabajadores y trabajadoras de la ANSeS), lanzó una durísima acusación contra la conducción de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), a la que responsabilizó de haber “entregado a 42 mil compañeros del Estado” y de haber pactado todas las paritarias “a espaldas de los trabajadores”.

La crítica no solo recae sobre el accionar sindical de UPCN, sino también sobre su actual alianza con el gobernador bonaerense Axel Kicillof.

Durante una entrevista en AM530, Ortega —un dirigente de línea directa con Máximo Kirchner— no ahorró calificativos y puso en el centro de la polémica el rol que UPCN asumió durante el avance del gobierno de Javier Milei sobre el empleo público nacional. «Entregaron cada una de las paritarias del Estado. Yo las rechacé todas», afirmó con contundencia.

El líder del Secasfpi no solo apuntó contra el gremio que conduce Andrés Rodríguez, sino también contra el propio Kicillof, al criticar su decisión de realizar el plenario de su espacio político Movimiento Derecho al Futuro (MDF) en un predio perteneciente a UPCN. «Que estos compañeros apoyen desde un lugar electoralista me parece bárbaro, pero que un hombre que nació del kirchnerismo haga esta maniobra, me parece una barbaridad», sentenció Ortega, marcando una grieta política y sindical que se profundiza incluso dentro del universo del peronismo.

¿Una interna o una advertencia?

Ortega no es una figura marginal. Además de representar a los trabajadores de uno de los organismos más sensibles del Estado como es la ANSeS, es un dirigente identificado con La Cámpora, lo que da a sus declaraciones un peso político adicional en el mapa del sindicalismo estatal. Sus palabras funcionan como una advertencia interna: no todos están dispuestos a convalidar acuerdos con el Gobierno o con sectores que consideran funcionales al ajuste.

En este contexto, también reivindicó la reciente victoria judicial de su sindicato, que logró un fallo del Juzgado Nacional del Trabajo N.º 6 declarando que los despidos en la ANSeS fueron discriminatorios y violatorios de la libertad sindical. “¿Qué hizo UPCN? Ahora está hablando de hacer juicios. Lo tendría que haber hecho en su momento”, dijo, subrayando la diferencia de estrategias frente al ajuste.

Las palabras finales de Ortega resumen el núcleo del conflicto: la lucha por el liderazgo en el sindicalismo estatal y su rol dentro del proyecto peronista. “Si realmente somos la columna vertebral del peronismo, tenemos que hablar las cosas como son y con todas las palabras”, afirmó, instalando el debate sobre quién representa hoy con más legitimidad a los trabajadores del Estado y quién acompaña, calla o negocia mientras continúan los despidos y la pérdida de poder adquisitivo.

Un modelo sindical en crisis

El cruce expone una crisis más profunda que excede lo coyuntural: la fractura del modelo sindical clásico frente al avance del neoliberalismo libertario y la incapacidad de algunos gremios de responder con firmeza a la ofensiva sobre el empleo público. La defensa cerrada de UPCN a sus estrategias dialoguistas y su cercanía con el oficialismo de turno le valen hoy acusaciones de traición por parte de gremios más combativos.

En suma, Ortega no solo le habla a UPCN, sino al peronismo en su conjunto. La disputa no es únicamente por salarios o despidos: es por la representación legítima de los trabajadores en un contexto de ajuste brutal. La pelea por ser “la columna vertebral del peronismo” no se da solo en actos o plenarios, sino en los lugares donde la defensa real del empleo estatal se pone a prueba. Y esa batalla, por ahora, está lejos de resolverse.

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