Fracasó la reunión por el Garrahan y crece la tensión: el Gobierno no presentó ninguna propuesta salarial
La esperada reunión entre el Gobierno nacional y los representantes de los trabajadores del Hospital Garrahan terminó en un nuevo fracaso.

Lejos de encaminar una solución al prolongado conflicto salarial, la gestión de Javier Milei no presentó ninguna propuesta concreta durante el encuentro, lo que provocó una fuerte reacción gremial y dejó en evidencia la profundización de una crisis que amenaza con paralizar al principal hospital pediátrico del país.
Según denunciaron los sindicatos, la ausencia de funcionarios con capacidad de decisión y la falta de una oferta salarial seria demuestran un claro desinterés del Gobierno frente a una situación límite. «Nos han traído a una audiencia a tomarnos el pelo. Es evidente que hay una mala intención para dilatar o estar fuera de la realidad», expresó uno de los representantes gremiales del hospital, con visible indignación.
Las críticas apuntaron directamente al presidente Javier Milei y al ministro Mario Lugones, a quienes acusan de vaciar el hospital en medio de un ajuste que golpea de lleno al sistema público de salud. “Esto no es broma ni un juego. Estamos hablando del principal hospital pediátrico del país. Hay una rebelión interna en el Garrahan porque hemos llegado a una situación límite», alertaron desde la representación sindical.
Un hospital al borde del colapso
El deterioro de las condiciones en el Garrahan es visible y progresivo. Según denunciaron los trabajadores, el hospital enfrenta recortes presupuestarios, sueldos devaluados, renuncias constantes de profesionales y el cierre de sectores enteros. “Vemos día a día cómo el hospital se va a pique. Si no se frena este vaciamiento, el Garrahan no volverá a ser el mismo”, advirtieron.
El reclamo salarial no es un simple pedido de mejora económica: es un grito desesperado para sostener el funcionamiento de un hospital que atiende a niños y niñas de todo el país, muchos de ellos en situaciones críticas y sin otra opción médica. El abandono, aseguran, ya se traduce en consecuencias concretas para los pacientes y sus familias.
“Un circo” y un paro nacional en puerta
La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) fue aún más tajante. Su secretario general, Rodolfo Aguiar, calificó la audiencia como un “circo” y anunció un inminente paro nacional en el área de salud. “Asistimos a la audiencia sólo los representantes de los trabajadores y cuatro perejiles del Garrahan, pero ningún funcionario del Gobierno. A esta instancia debieron venir el ministro de Salud, de Economía y la Jefatura de Gabinete”, denunció.
Aguiar sostuvo que el Ejecutivo “no tiene ningún interés” en resolver el conflicto y está incumpliendo la conciliación obligatoria. También acusó al oficialismo de querer convertir la salud en un negocio: “Nos negamos a que los que tengan plata se curen y los que no tengan plata se mueran”.
Una política sanitaria ausente
Lo ocurrido en la audiencia por el Garrahan no es un hecho aislado, sino una postal del estado crítico en que se encuentra el sistema de salud público bajo la actual gestión. La ausencia de autoridades relevantes en la mesa de negociación, la falta de una propuesta mínima y las amenazas a los trabajadores hablan de un Gobierno desconectado de las urgencias sociales y decidido a imponer un ajuste sin contemplaciones.
Mientras el conflicto se agrava, los profesionales de la salud del Garrahan realizarán este jueves una asamblea para definir la continuidad del plan de lucha. El clima dentro del hospital es de máxima tensión, y el respaldo social comienza a crecer frente a la evidencia de un Estado que, lejos de cuidar a sus ciudadanos más vulnerables, parece haberles dado la espalda.
