Fracaso histórico de la flexibilización laboral en el debate parlamentario
El referente de la CTA Autónoma, Hugo Godoy, presentó una postura crítica ante el Senado respecto a la reforma laboral impulsada por el Gobierno. Durante su exposición en la Comisión de Trabajo y Previsión Social, el dirigente sostuvo que el discurso sobre la creación de puestos de trabajo mediante la quita de derechos carece de sustento fáctico.

Según su análisis, esta estrategia se ha repetido durante cinco décadas sin lograr resultados positivos en materia de formalidad o volumen de empleo.
El cuestionamiento central de Godoy se enfoca en la naturaleza inconstitucional del proyecto. La normativa propuesta ignora el principio de justicia social y la función protectora de las leyes laborales, las cuales están diseñadas para equilibrar la desigualdad natural entre empleadores y empleados.
El dirigente subrayó que la implementación de medidas similares contenidas en la ley Base ya ha resultado en la pérdida de 240.000 empleos formales en el último periodo.
Impacto en la calidad de vida y la organización sindical
La propuesta gubernamental es interpretada por el gremialismo como un retorno a condiciones de explotación propias del siglo XIX. Entre los puntos más alarmantes se encuentran
Restricciones severas al derecho de huelga al exigir servicios mínimos de hasta el 75 por ciento en diversos sectores. Facultades para que el empleador fragmente vacaciones y modifique jornadas de forma unilateral. Reemplazo de las indemnizaciones por un Fondo de Asistencia Laboral que, según el dirigente, beneficia al sector financiero y utiliza recursos públicos para subsidiar despidos.
Hacia un modelo de exclusión productiva
Desde una perspectiva macroeconómica, la Central advierte que el modelo productivo actual, centrado exclusivamente en la exportación de materias primas y energía, atenta contra el mercado interno.
Esta orientación económica no solo precariza el empleo a través de figuras como el trabajador independiente para plataformas digitales, sino que también pone en riesgo la subsistencia de las pequeñas y medianas empresas nacionales.
El rechazo de las centrales obreras se manifestó no solo en el recinto, sino también mediante la convocatoria a movilizaciones en todo el territorio argentino.
