Financial Times advierte sobre el “riesgoso experimento” de Milei: un peso sobrevaluado, sin reservas y sin inversión
El prestigioso Financial Times encendió una luz de alarma sobre el rumbo económico del presidente Javier Milei, al calificar su estrategia como una “apuesta arriesgada” que pone en evidencia la fragilidad estructural del programa libertario.

En una nota crítica firmada por el editor para América Latina, Michael Stott, el diario británico —de perfil liberal y pro-mercado— analizó con dureza los efectos colaterales de una política centrada exclusivamente en la contención de la inflación, a costa de variables esenciales como la acumulación de reservas, la inversión productiva y el crecimiento económico sostenido.
El artículo, titulado “La arriesgada apuesta de Javier Milei por un peso fuerte”, cuestiona que el Gobierno haya priorizado la baja inflacionaria —que, si bien marcó su registro más bajo en cinco años, sigue siendo del 43% interanual— mientras descuida la recuperación de reservas y posterga la resolución del desequilibrio en la cuenta corriente. En un país altamente dolarizado, subraya el diario, no contar con divisas es directamente un problema de viabilidad macroeconómica.
Uno de los principales puntos de crítica es el intento oficialista de fortalecer artificialmente el peso, una política que, según el Financial Times, está generando efectos adversos: encarecimiento de las exportaciones, aumento de las importaciones, caída del empleo y paralización de la actividad en las pymes. “Con el peso aproximadamente un 40% más fuerte frente al dólar en términos reales, las importaciones se han disparado, las pequeñas empresas atraviesan dificultades y el desempleo ha alcanzado su máximo en cuatro años”, señala Stott. El diagnóstico es claro: Milei está empujando al país hacia un modelo que favorece financieramente al capital especulativo, pero ahoga a la producción real.
El análisis también advierte que, pese a haber pactado con el FMI un nuevo rescate de 20.000 millones de dólares en abril, el Gobierno ha sido incapaz de recomponer sus reservas. La causa principal es, precisamente, la política de tipo de cambio atrasado, que impide la compra de dólares por parte del Banco Central. Esto compromete seriamente la capacidad de pago de la deuda externa en 2026 y posterga el regreso de Argentina a los mercados internacionales.
Pero no se trata solo de economía. El Financial Times también cuestiona el estilo político de Milei: un presidente que, según el diario, no construye consensos ni genera las condiciones institucionales necesarias para sostener su propio programa. “Nunca ha buscado consensos”, afirma el artículo, recordando que el uso de decretos y la coerción sobre gobernadores provinciales mediante la retención de fondos “ya llegó a sus límites”. Este desgaste institucional, sumado a una agenda parlamentaria que avanza de forma errática y sin anclajes legislativos sólidos, pone en riesgo la frágil estabilidad alcanzada.
En un párrafo final que resume el tono escéptico del análisis, Stott escribe: “Aún existe un mundo en el que Milei triunfa en las elecciones, actúa con rapidez para deshacer la sobrevaluación del tipo de cambio y acumula reservas, atrayendo más inversiones. Pero, siendo Argentina como es, los riesgos siguen siendo altos. […] La economía se ve frágil. En un país tan dolarizado como Argentina, no se puede permitir el lujo de tener pocas reservas”.
Un modelo sin red de contención
El diagnóstico que ofrece el Financial Times no puede ser desestimado como una crítica ideológica: proviene de uno de los medios más influyentes en el mundo financiero global, que suele respaldar políticas de mercado. Por eso, su evaluación crítica sobre la estrategia de Milei revela un dato inquietante: ni siquiera los actores internacionales más proclives al dogma libertario ven con buenos ojos un experimento que parece no tener red de contención.
El programa de Milei, al concentrarse en una visión estrictamente monetarista, deja sin resolver problemas estructurales: falta de crédito, ausencia de inversión privada, persistencia de la informalidad, fragilidad del mercado laboral y una economía interna cada vez más ahogada.
La ilusión de que la baja de la inflación resolverá automáticamente el resto de los desequilibrios se parece más a una creencia ideológica que a un plan económico coherente.
En definitiva, lo que el Financial Times expone es lo que muchos analistas argentinos vienen señalando: que detrás del discurso rimbombante de Milei hay una ingeniería política y económica extremadamente precaria, que no solo carece de respaldo legislativo e institucional, sino también de la confianza del propio capital al que intenta seducir. En un país que ha vivido de crisis en crisis, la fragilidad no es solo una advertencia: es un presagio.
