11 de junio de 2026

UNICEF alertó que la pobreza infantil bajó, pero aún afecta a más de 5 millones de niños

Si bien el indicador descendió al 42,3%, su nivel más bajo desde 2018, el organismo alertó que la recuperación permanece frágil y que durante el primer semestre de 2026 podría registrarse un nuevo incremento.

La pobreza infantil mostró una reducción durante 2025, pero los datos difundidos por UNICEF Argentina revelan que la situación continúa siendo crítica para millones de niñas, niños y adolescentes.

De acuerdo con el informe «Pobreza monetaria y privaciones vinculadas a derechos en niñas y niños», elaborado sobre la base de datos oficiales, alrededor de 5,1 millones de menores de edad vivían en hogares pobres al cierre de 2025, una cifra menor a los 6,3 millones contabilizados un año antes. Sin embargo, detrás de la mejora estadística persiste una realidad compleja: cuatro de cada diez chicos continúan creciendo en condiciones de pobreza y casi uno de cada diez en situación de indigencia.

El estudio advierte que la tendencia favorable observada durante el último año podría revertirse. Las proyecciones para la primera mitad de 2026 estiman que la pobreza infantil volvería a ubicarse cerca del 44,4%, impulsada por factores como la evolución de los ingresos familiares, el comportamiento del mercado laboral, el costo de las canastas básicas y el alcance de las políticas de asistencia social.

La investigación también pone en evidencia profundas desigualdades estructurales. En los hogares donde los adultos tienen bajos niveles educativos, la pobreza infantil alcanza al 68%, mientras que asciende al 74,8% cuando la persona de referencia se encuentra desempleada. A su vez, en las familias sostenidas únicamente por mujeres, más de la mitad de los niños y adolescentes vive por debajo de la línea de pobreza.

Otro dato que refleja la vulnerabilidad económica de amplios sectores es que siete de cada diez hogares con menores de edad debieron recurrir en algún momento a mecanismos extraordinarios para afrontar gastos cotidianos, como endeudarse, vender pertenencias o comprar alimentos fiados.

Más allá de los ingresos monetarios, UNICEF señala que el 42,8% de los chicos enfrenta al menos una privación vinculada a derechos básicos. Las carencias más frecuentes están relacionadas con la vivienda, el acceso al agua potable, el saneamiento, el hábitat, la educación y la protección social.

El informe también destaca el papel que cumplen las transferencias estatales para contener los niveles de exclusión. Sin esos programas de asistencia, la indigencia infantil sería significativamente más elevada, según el análisis del organismo.

La comparación con el conjunto de la población permite dimensionar la magnitud del problema. Mientras la pobreza general alcanzó el 28,2% durante el segundo semestre de 2025, entre niñas, niños y adolescentes trepó al 42,3%. Una brecha similar se observa en la indigencia, que afectó al 6,3% de la población total y al 9,4% de los menores.

Aunque los indicadores muestran una mejora respecto de los peores registros recientes, UNICEF advierte que la recuperación todavía no logra consolidarse y que millones de niños continúan expuestos a condiciones de vulnerabilidad que limitan su acceso a derechos esenciales y condicionan sus oportunidades futuras.

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