Europa mantiene la esperanza de lograr un acuerdo nuclear con Irán pese a las tensiones regionales
Los países europeos continúan confiando en el uso de la diplomacia para evitar una escalada bélica en Oriente Próximo, en medio del temor a que el conflicto entre Israel e Irán pueda desatar una crisis regional de mayores proporciones.

Este viernes, los ministros de Asuntos Exteriores de Francia, Alemania y el Reino Unido, junto con la jefa de Política Exterior de la Unión Europea, Kaja Kallas, sostendrán reuniones en Ginebra con representantes del régimen de Teherán.
La intención de estos encuentros es reducir las tensiones entre ambas naciones, que se intensificaron tras los ataques aéreos israelíes contra instalaciones iraníes y la eliminación de altos mandos militares de Irán la semana pasada.
Europa busca abrir un canal de diálogo diplomático que involucre a Israel, Irán, Estados Unidos y las principales capitales europeas, con la esperanza de reactivar las negociaciones y restablecer un mecanismo de seguridad con Teherán. La intención es retomar un acuerdo similar al Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA), firmado en 2015 por Irán, China, la Unión Europea, Francia, Alemania, Rusia y el Reino Unido, que establecía una reducción en las reservas de uranio y la limitación del desarrollo nuclear iraní a cambio de alivios en las sanciones internacionales.
No obstante, el acuerdo sufrió un revés en 2018 cuando Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, se retiró unilateralmente, poniendo fin a un logro importante de la política exterior europea. Desde entonces, Irán ha ido retomando progresivamente sus actividades nucleares, incluyendo el enriquecimiento de uranio y la expansión de sus instalaciones, que hoy son objetivo de ataques israelíes.
Expertos como David Rigoulet-Roze, analista del Instituto Francés de Política Exterior IRIS, consideran que la cancelación del JCPOA fue un paso precipitado que dejó la puerta abierta a una mayor desconfianza. «El acuerdo, a pesar de sus fallas, representaba una base para futuras negociaciones y un control mutuo», afirmó Rigoulet-Roze, quien añade que las sanciones secundarias impuestas por EE. UU. han dificultado la reanudación de relaciones comerciales entre Europa e Irán.
Irán, que forma parte del tratado de no proliferación nuclear desde la era del sha Reza Pahlavi, ha abierto sus instalaciones a inspectores internacionales, pero continúa desarrollando capacidades militares y apoyando grupos en la región, como Hamás, Hezbolá y los hutíes en Yemen. Para los iraníes, mantener un programa nuclear fuerte es también una cuestión de orgullo nacional, lo que hace difícil que acepten límites estrictos sin garantías de una consideración internacional más allá de Oriente Próximo.
En el pasado, diplomáticos europeos como Javier Solana jugaron un papel crucial en las negociaciones con Irán, convencidos de que un acuerdo sería preferible a un conflicto armado. La esperanza ahora es que, a través del diálogo, se pueda evitar una crisis aún mayor en una región que sigue en máxima tensión.
