Estrecho de Ormuz: Irán impone nuevas condiciones
Esto incrementa la confusión y la duda, a pesar de los primeros signos de alivio por la reanudación de operaciones en esta importante vía marítima para el transporte mundial de energía.

Más de un día después de que se anunciara un cese temporal de hostilidades entre Estados Unidos e Irán, la incertidumbre persiste en torno a la reapertura segura del estratégico estrecho de Ormuz para el tráfico marítimo, elemento clave del acuerdo de alto el fuego.
En el primer día del alto el fuego, hasta el jueves, aún no se ha visto la vuelta normal del tránsito de petroleros y gaseros, pese a que Irán comunicó inicialmente el martes que garantizaría la navegación segura a través del estrecho durante el período de calma.
Solo cuatro buques de carga general, con sus transpondedores activos en el Sistema de Identificación Automática, cruzaron el estrecho, según datos de seguimiento de barcos citados por la agencia Associated Press. Otra fuente, AXSMarine, reportó que en las primeras 24 horas pasaron once embarcaciones, aunque estos datos no incluyen los llamados «buques de la flota oscura» —que navegan con sus transpondedores apagados para evitar sanciones iraníes— ni los posibles engaños en sus posiciones.
Irán parece estar consolidando una postura unilateral para levantar el bloqueo del estrecho, desafiando el acuerdo de alto el fuego y mostrando una línea dura, en la que afirma tener control sobre la situación y decidir el paso de las embarcaciones. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) emitió un comunicado anunciando rutas alternativas para el tránsito marítimo, alegando que las minas marinas colocadas por Irán podrían representar peligros y podrían causar colisiones, aunque estas afirmaciones aún no han sido verificadas por fuentes independientes.
El comunicado también indicó que los buques que deseen transitar deben coordinar con Irán y seguir rutas alternativas, lo que refuerza la postura del país de tomar control del paso. Poco después, el viceministro iraní de Exteriores, Saeed Khatibzadeh, afirmó que el estrecho está abierto para la navegación, pero que todos los barcos deben coordinar con Irán por motivos de seguridad y en respuesta a las minas marinas, que Teherán considera una amenaza.
Mientras tanto, Estados Unidos e Israel también afirmaron haber alcanzado el acuerdo de alto el fuego, aunque con diferentes interpretaciones de sus condiciones, incluyendo la reapertura del paso por el estrecho. La sorpresa vino cuando Irán anunció que comenzarían a cobrar tarifas por el tránsito, en coordinación con Omán, una medida que contradice el Derecho del Mar (UNCLOS), ya que tradicionalmente esta vía no ha tenido costos asociados.
Las tensiones aumentaron después de que Irán, en medio de ataques recientes en Líbano, reforzó su postura de control, señalando que el paso solo será permitido bajo sus condiciones y en consonancia con el derecho internacional, condicionando la navegación a que Estados Unidos cese sus acciones agresivas y que Israel deje de atacar Líbano. Estas declaraciones contradicen la afirmación del presidente estadounidense, Donald Trump, quien aseguró que el estrecho estaría abierto y seguro gracias al acuerdo, prometiendo acciones positivas y la recuperación de la economía.
Omán, por su parte, rechazó las acusaciones de Irán de que cobrarían tarifas por tránsito y reafirmó su compromiso con los principios internacionales, aclarando que el estrecho de Ormuz es una vía natural y que no se le pueden imponer tasas. La postura de Omán es crucial, ya que sin su respaldo, las acciones iraníes podrían violar el acuerdo de alto el fuego.
Los países del Golfo también mantienen su rechazo a cualquier control iraní sobre el estrecho, considerando que debe mantenerse como una vía compartida y abierta para todos. Qatar subrayó que el estrecho es una zona natural de paso, y el director de la petrolera de Abu Dabi afirmó que actualmente su acceso está siendo restringido y controlado por Irán, quien ha dejado claro que el paso está sujeto a permisos y presiones políticas, lo que constituye una forma de coacción y no de libertad de navegación.
