«El derecho de Israel a defenderse no justifica una destrucción tan masiva»
Mientras tanto, la Casa Blanca señaló que la inclusión de Líbano en las negociaciones se mantiene en discusión, y advirtió que cerrar el estrecho de Ormuz en respuesta a los ataques israelíes sería inaceptable.

La Unión Europea ha expresado su profunda condena por la reciente escalada de ataques israelíes contra el territorio libanés, advirtiendo que la intensificación del conflicto podría deshacer el delicado acuerdo de cese al fuego alcanzado entre Estados Unidos e Irán para poner fin a las hostilidades.
Pakistán, mediador en el acuerdo, afirmó que la tregua beneficiaría inmediatamente al Líbano. Sin embargo, Israel desmintió esta afirmación y continuó con nuevas operaciones militares, que el miércoles dejaron al menos 254 muertos y miles de heridos, según informaron las autoridades libanesas. Esta cifra representa la mayor cantidad de víctimas en un solo día en territorio libanés desde el inicio del conflicto.
La representante de la Unión Europea, Kaja Kallas, expresó que «Hezbolá llevó a Líbano a la guerra, pero el derecho de Israel a defenderse no justifica una destrucción tan devastadora». En sus declaraciones, añadió que las acciones israelíes, que provocaron la muerte de centenares de civiles la noche anterior, difícilmente pueden considerarse legítima defensa. Además, alertó que estas operaciones amenazan la frágil tregua entre Estados Unidos e Irán, y reiteró el apoyo de la UE a los esfuerzos libaneses para desarmar a Hezbolá.
Tras los bombardeos, Líbano declaró un período de luto nacional y calificó los ataques como una agresión masiva que golpeó duramente el sur del país y áreas de Beirut, generando pánico entre la población civil y complicando las tareas de rescate de los afectados.
El Ejército israelí afirmó que sus ataques se dirigieron contra instalaciones militares utilizadas por combatientes de Hezbolá, acusando a la milicia de intentar mezclarse con zonas civiles. Por su parte, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, denunció que los bombardeos fueron dirigidos contra áreas civiles, violando principios internacionales, mientras que el presidente, Joseph Aoun, calificó la operación como una «masacre».
El aumento de la violencia ha generado preocupación en Europa, que teme que la inestabilidad pueda frenar los esfuerzos del Gobierno libanés por fortalecer su Ejército y reducir la influencia de Hezbolá, además de provocar una posible ola migratoria.
Tras conversaciones telefónicas con Salam y Aoun, el presidente francés Emmanuel Macron condenó en términos enérgicos los bombardeos, advirtiendo que ponen en riesgo el acuerdo de alto el fuego. Igualmente, el ministro italiano Antonio Tajani alertó sobre una posible «segunda Gaza» y llamó a Israel a limitar sus acciones a la autodefensa, mientras que el ministro alemán Johann Wadephu instó a que las operaciones se mantengan proporcionales.
Desde España, el presidente Pedro Sánchez criticó duramente a Netanyahu por «su desprecio por la vida humana» y solicitó a la Unión Europea que suspenda su Acuerdo de Asociación con Israel, una medida que ya fue considerada parcialmente en el pasado pero que no logró salir adelante por la división de los Estados miembros.
En el ámbito internacional, Teherán sostiene que los ataques israelíes violan las promesas del plan de 10 puntos, en tanto que Washington, representada por el vicepresidente J.D. Vance, aclaró que Estados Unidos nunca prometió que Líbano formaría parte del acuerdo de alto el fuego, y calificó las versiones contrarias como un malentendido.
