Estafa $LIBRA: la Justicia profundiza la investigación con foco en vuelos y comunicaciones de empresarios
La causa $LIBRA avanza hacia una etapa donde los datos reemplazan a las versiones. En un escenario donde cada llamada y cada asiento de avión pueden convertirse en evidencia, la investigación parece apostar menos a las declaraciones y más a la trazabilidad: seguir el rastro, aunque sea a 10.000 metros de altura o dentro de un chat olvidado.

La investigación por la presunta estafa vinculada a $LIBRA sumó un nuevo capítulo con un giro metodológico: reconstruir movimientos físicos y digitales en simultáneo.
El fiscal Eduardo Taiano ordenó una batería de medidas que apuntan a cruzar itinerarios de viaje con registros telefónicos de los empresarios Mauricio Novelli, Manuel Terrones Godoy y Sergio Morales, en un intento por delimitar con precisión la secuencia de hechos bajo sospecha.
El expediente ahora mira al cielo y a las telecomunicaciones. Por un lado, se solicitaron a aerolíneas como United Airlines y American Airlines los listados completos de pasajeros de vuelos clave entre Argentina y Estados Unidos durante febrero de 2025. El objetivo es identificar coincidencias, presencias simultáneas y posibles encuentros que permitan reconstruir la trama detrás del caso.
En paralelo, la fiscalía avanzó sobre los registros telefónicos de los involucrados, requiriendo a compañías como Movistar, Claro y Telecom el detalle de llamadas entrantes y salientes en días considerados críticos para la investigación. La hipótesis es clara: si hubo coordinación, debería haber rastros.
El análisis no se limita a los cruces externos. También se ordenó una pericia exhaustiva sobre el teléfono de Novelli, a cargo de la Dirección General de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal. Allí se buscará condensar toda la actividad del dispositivo —mensajes, imágenes, notas y agenda— en una franja temporal específica, con la expectativa de detectar patrones o comunicaciones relevantes.
Entre los elementos bajo la lupa aparece un mensaje en inglés —“hi guys, this is the final agreement…”— cuyo origen y destino aún no están claros. La Justicia intenta determinar si se trató de una comunicación efectiva o de un borrador, y en qué contexto fue generado, una diferencia que podría ser más que semántica dentro del expediente.
