17 de octubre de 2026

Empresa de los Galperín ajusta su estructura tras el fin del plan de crisis y profundiza la incertidumbre laboral

La firma, perteneciente al Grupo Galperín, avanzó con una serie de despidos en su planta de Esperanza, en una decisión que refleja las dificultades que atraviesa el sector frente a la persistente caída de la actividad económica y la retracción de los mercados.

La finalización de los beneficios otorgados por el Plan Preventivo de Crisis abrió una nueva etapa para la curtiembre SADESA, una de las empresas más importantes de la industria del cuero en Argentina.

Según confirmó el Sindicato de Obreros de la Industria del Cuero (SOIC), doce trabajadores fueron desvinculados en las últimas horas. La medida había sido anticipada por la conducción empresarial durante reuniones previas con representantes gremiales, donde se expusieron las complicaciones que enfrenta la compañía para sostener su nivel operativo en un escenario de menor demanda y creciente presión sobre los costos.

Los despidos llegan inmediatamente después de la conclusión del Plan Preventivo de Crisis, una herramienta legal que permitió a la empresa reducir temporalmente sus obligaciones patronales a cambio de preservar los puestos de trabajo. Durante la vigencia de ese esquema, SADESA logró evitar una reestructuración más profunda. Sin embargo, una vez agotado ese recurso, la empresa sostiene que las condiciones que motivaron su implementación no solo continúan vigentes, sino que se han agravado.

De acuerdo con la información brindada por el gremio, la mayor parte de las desvinculaciones estaría vinculada a áreas de portería y a la paralización de la denominada Planta II. Más allá de que no se trate de sectores directamente asociados a la producción central, la decisión evidencia un proceso de reducción de costos y reorganización interna destinado a adecuar la estructura de la compañía a un volumen de actividad menor.

El caso de SADESA también expone una realidad que excede a una sola empresa. La industria del cuero atraviesa una etapa de fuertes desafíos, marcada por la disminución de la demanda internacional, el encarecimiento de los costos operativos y una creciente competencia de productos importados. En este contexto, muchas firmas del sector enfrentan dificultades para mantener niveles de producción y empleo similares a los de años anteriores.

Para la ciudad de Esperanza, donde la curtiembre representa una fuente significativa de empleo y movimiento económico, la situación genera preocupación. Cada reducción de personal impacta no solo en los trabajadores afectados, sino también en la cadena de actividades vinculadas a la industria local.

Mientras tanto, los sindicatos buscan abrir una nueva instancia de diálogo con la empresa para conocer los pasos que seguirá la compañía y explorar alternativas que permitan amortiguar las consecuencias sociales de la reestructuración. El interrogante que queda planteado es si estos despidos constituyen una medida puntual para atravesar la coyuntura o el inicio de un proceso de ajuste más amplio dentro de una actividad que continúa mostrando señales de fragilidad.

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