La industria bonaerense en alerta: advierten sobre nuevos cierres de fábricas y miles de empleos en riesgo
La industria bonaerense atraviesa un escenario de creciente preocupación por la caída de la producción, la pérdida de puestos de trabajo y el riesgo de nuevos cierres fabriles. Dirigentes empresariales advierten que la combinación de menores niveles de actividad, costos elevados, presión impositiva y competencia de productos importados está comprometiendo la continuidad de numerosas compañías.

Representantes de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA) alertaron sobre el deterioro de la actividad manufacturera. Desde 2023 cerraron 1.374 establecimientos industriales y se perdieron 45.115 puestos de trabajo.
En el Parque Industrial de Pilar, advierten que entre 40 y 50 empresas podrían cerrar entre fines de 2026 y comienzos de 2027.
De acuerdo con los datos difundidos por representantes de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA), desde 2023 se registró una reducción de 1.374 establecimientos industriales y la pérdida de 45.115 empleos en el sector. La situación genera especial inquietud en el Parque Industrial de Pilar, donde empresarios alertan sobre la posibilidad de que decenas de firmas dejen de operar si no se modifican las condiciones actuales.
En declaraciones al medio Mundo Gremial, Néstor Dolera, presidente de la Cámara Empresaria del Parque Industrial de Pilar (CEPIP); Eugenia Ctibor, secretaria de UIPBA y directora de Cerámica Ctibor; y Patricia Malnati, CEO de Jomsalva y vicepresidenta de Pacto Global Argentina, describieron las dificultades que enfrenta el entramado productivo y reclamaron medidas para recuperar la competitividad.
El panorama del Parque Industrial de Pilar refleja la profundidad de la crisis. Dolera señaló que las dificultades se intensifican mes a mes y advirtió que entre 40 y 50 empresas podrían cerrar entre fines de 2026 y principios de 2027.
Según explicó, parte de ese deterioro ya se manifestó en el cierre de tres establecimientos: dos vinculados con la industria autopartista y uno perteneciente al rubro alimenticio.
El dirigente también estimó que durante el último año se perdieron alrededor de 7.000 puestos de trabajo en el parque, una reducción cercana al 20% de su dotación laboral. A ese retroceso se suma una caída de la producción que calculó entre el 50% y el 60%.
Para Dolera, el proceso de cierre no siempre se produce de manera inmediata. En muchos casos, comienza con la paralización de algunas líneas de producción, continúa con nuevas reducciones operativas y termina con la pérdida de empleos y el cese definitivo de las actividades.
Esta dinámica, advirtió, reduce progresivamente la capacidad productiva de las empresas y aumenta el riesgo de que las dificultades transitorias se conviertan en cierres permanentes.
Menos fábricas y empleo: el impacto sobre la provincia
Las cifras provinciales muestran que el problema excede a un sector o una localidad en particular. Patricia Malnati sostuvo que la reducción de establecimientos y puestos de trabajo refleja un retroceso importante de la estructura industrial bonaerense.
Sin embargo, aclaró que el comportamiento de la actividad no es uniforme. De acuerdo con el último relevamiento al que hizo referencia, cuatro de los once sectores que integran el índice industrial registraron crecimiento interanual, mientras que los siete restantes mostraron caídas.
Uno de los rubros más afectados es el del caucho. Según los datos aportados por Malnati, de los 4.534 empleos perdidos a nivel nacional en esa actividad, 4.047 correspondieron a la provincia de Buenos Aires.
La empresaria también señaló una disminución de la participación bonaerense en el empleo nacional del sector: pasó del 66,6% al 55,4%. El dato evidencia, según su análisis, el impacto que las dificultades productivas están teniendo sobre una actividad con fuerte presencia industrial en la provincia.
Por su parte, Eugenia Ctibor describió un escenario complejo para el conjunto de las empresas manufactureras, aunque reconoció que las consecuencias varían según la actividad. Entre los factores que condicionan el desempeño industrial mencionó la retracción de la demanda, las dificultades de la construcción, la menor inversión y la elevada carga tributaria.
Entre las preocupaciones de los industriales aparece la competencia con productos importados, especialmente los provenientes de China. Dolera sostuvo que la apertura comercial, combinada con un tipo de cambio que considera desfavorable para la producción local, genera dificultades para las empresas argentinas.
A ese escenario agregó el incremento de los costos de la electricidad y el gas, que reduce los márgenes de las compañías en un contexto de menor demanda y utilización de la capacidad instalada.
Las representantes de UIPBA coincidieron en que el problema no radica necesariamente en la llegada de productos extranjeros, sino en las condiciones bajo las cuales compiten con los fabricantes nacionales.
Ctibor planteó que el objetivo debe ser garantizar reglas más equilibradas para que las empresas locales puedan competir en precio y calidad. A su entender, la carga tributaria constituye uno de los principales obstáculos para alcanzar ese equilibrio.
Malnati, en tanto, cuestionó especialmente el efecto de Ingresos Brutos, un tributo provincial que grava distintas etapas de la actividad económica y puede acumularse a lo largo de la cadena productiva. Según explicó, ese mecanismo incrementa los costos y termina trasladándose al precio final de los bienes.
Las empresarias también señalaron el peso de determinadas tasas municipales, que, según indicaron, en algunos casos pueden representar hasta el 8% de la facturación de una industria. Consideran que estos cargos adicionales profundizan las dificultades para sostener la producción y competir con fabricantes de otros países.
Frente a este escenario, UIPBA presentó una iniciativa para eliminar gradualmente Ingresos Brutos sobre la actividad industrial en un período estimado de cinco a ocho años.
Ctibor explicó que la propuesta busca aliviar los costos de producción sin provocar una caída de los recursos que recibe la provincia. Para ello, la entidad plantea una reorganización fiscal que permita reducir progresivamente la carga sobre las empresas y mantener, al mismo tiempo, la recaudación provincial.
La iniciativa constituye una propuesta del sector empresario y requeriría un análisis y una eventual implementación por parte de las autoridades correspondientes.
En paralelo, Ctibor y Malnati reclamaron la creación de una instancia de conciliación laboral obligatoria en la provincia de Buenos Aires. Ambas vincularon el planteo con la preocupación por la litigiosidad laboral y sus posibles efectos sobre las decisiones de contratación y generación de empleo.
Un pedido al Gobierno para sostener la producción
Los representantes industriales reclamaron una mayor apertura al diálogo con las cámaras empresariales y la implementación de medidas que permitan frenar el deterioro de la actividad.
Dolera advirtió que las consecuencias de los cierres no se limitan a los propietarios de las compañías. La reducción de las plantillas laborales afecta los ingresos de los hogares, debilita el consumo y repercute sobre otros sectores de la economía.
Desde esa perspectiva, sostuvo que resulta necesario intervenir antes de que las reducciones de personal y las paralizaciones productivas deriven en nuevos cierres definitivos.
El reclamo de los industriales bonaerenses apunta a recuperar las condiciones para producir, invertir y generar empleo, con especial atención a las pequeñas y medianas empresas, que tienen un peso central en la estructura productiva argentina.
Mientras las proyecciones para el Parque Industrial de Pilar mantienen en alerta a decenas de compañías, el sector advierte que la continuidad de numerosas fuentes de trabajo dependerá de la evolución de la demanda, los costos y las medidas económicas que se adopten en los próximos meses.
