13 de mayo de 2026

El Vaticano inicia el camino hacia un nuevo Papa: Cardenales se reunieron tras la muerte de Francisco

El Vaticano, entonces, transita un momento crucial. Entre el duelo y la expectativa, la comunidad católica global aguarda no solo el nombre del nuevo Papa, sino también una respuesta a la pregunta más profunda: ¿hacia dónde irá la Iglesia en un mundo cada vez más convulsionado y desigual?

Tras la conmoción mundial por la muerte del Papa Francisco, el Vaticano comenzó formalmente el proceso de transición hacia una nueva etapa en la historia de la Iglesia Católica. Este martes 22 de abril se realizó la primera Congregación General del Colegio Cardenalicio, una reunión clave que marca el inicio del protocolo canónico previsto para la elección del próximo pontífice.

Con la participación de al menos sesenta cardenales, el cónclave comienza a tomar forma, mientras avanzan también los preparativos para el funeral del Sumo Pontífice.

Durante la reunión, que duró más de una hora, los cardenales juraron obedecer la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis, el texto que regula la vacancia de la Sede Apostólica y el proceso de elección del nuevo Papa. Además, se celebró una oración por el alma de Francisco y se sorteó la comisión de cardenales que asistirá al Camarlengo en sus funciones administrativas durante el período de sede vacante. Los designados fueron Pietro Parolin, Stanislaw Rylko y Fabio Baggio.

El duelo y los rituales: despedida a un pontífice fuera de lo común

La muerte de Francisco no solo marca el fin de un pontificado, sino también el cierre de una etapa profundamente transformadora para la Iglesia. Primer Papa latinoamericano y jesuita, Jorge Mario Bergoglio eligió desde el comienzo un camino distinto: renunció a los lujos del Palacio Apostólico, vivió en la residencia de Santa Marta y eliminó símbolos monárquicos del papado. Su despedida, en línea con ese estilo, también rompe con ciertas tradiciones.

El cuerpo de Francisco reposa en un ataúd sencillo de madera forrado en terciopelo rojo. Viste una casulla púrpura, una mitra blanca y sostiene un rosario entre sus manos. Tal como lo había dispuesto, no se colocará el báculo papal durante su exposición a los fieles, ni se utilizarán los tres tradicionales ataúdes (ciprés, plomo y roble). La decisión responde a su vocación por una Iglesia austera y centrada en el pueblo.

Este miércoles, sus restos serán trasladados desde la capilla de Santa Marta hasta la Basílica de San Pedro, donde se celebrará una Misa Exequial el próximo 26 de abril, a las 10 de la mañana (hora italiana), dando inicio a los novendiales, nueve días de oración y reflexión. Luego, sus restos serán inhumados en la basílica de Santa María la Mayor, tal como él mismo pidió, sellando un ciclo de vida profundamente ligado a la fe mariana.

¿Qué sigue para la Iglesia? La cuenta regresiva hacia el cónclave

La segunda Congregación General se celebrará este miércoles por la tarde, luego del traslado del féretro. En estas reuniones, los cardenales definen los plazos y condiciones del cónclave, el procedimiento secreto a través del cual se elige al nuevo Papa. Aunque aún no hay fecha oficial, se estima que el cónclave podría comenzar a fines de abril o principios de mayo, siguiendo el protocolo habitual.

La elección del sucesor de Francisco no será meramente formal: se espera un fuerte debate interno entre sectores progresistas y conservadores sobre el rumbo que deberá tomar la Iglesia. El legado del Papa argentino —con su énfasis en la justicia social, el diálogo interreligioso, la ecología y los derechos humanos— dejó una huella profunda que el próximo pontífice deberá considerar, incluso si decide seguir una línea distinta.

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