25 de junio de 2026

El salario mínimo: un estudio sostiene que debería superar los $1,5 millones

De acuerdo con una investigación realizada por el Centro de Estudios de Historia Económica Argentina y Latinoamericana de la Universidad de Buenos Aires (UBA), el salario mínimo actual debería ubicarse entre $1.509.000 y $1.838.000 para conservar el mismo poder de compra que tenía cuando fue instaurado en 1964.

Más de seis décadas después de la creación del Salario Mínimo, Vital y Móvil, un informe académico volvió a poner en evidencia el profundo deterioro del ingreso básico de los trabajadores argentinos.

La comparación expone no solo el efecto acumulado de décadas de inflación, sino también la creciente distancia entre el ingreso legal mínimo y el costo real de vida. Actualmente fijado en $367.800, el salario mínimo se encuentra muy por debajo de los niveles que permitirían cubrir las necesidades básicas para las cuales fue concebido originalmente.

Cuando el Consejo del Salario Mínimo fue creado durante la presidencia de Arturo Illia, la legislación establecía que esa remuneración debía garantizar alimentación adecuada, acceso a la vivienda, vestimenta, atención médica, transporte, vacaciones y actividades recreativas para una familia tipo integrada por dos adultos y dos hijos. En otras palabras, no se trataba de un ingreso de subsistencia, sino de una herramienta destinada a asegurar condiciones de vida dignas para los trabajadores.

Sin embargo, la evolución económica de las últimas décadas fue erosionando progresivamente ese objetivo. El informe de la UBA muestra que el salario mínimo actual representa apenas una fracción de la capacidad adquisitiva que tuvo en sus orígenes, reflejando una pérdida estructural que trasciende a los distintos gobiernos y modelos económicos.

Las diferencias se observan con claridad al comparar algunos bienes y servicios esenciales. En 1964, un trabajador que percibía el salario mínimo podía adquirir alrededor de 107 kilos de carne vacuna. Hoy, con precios que rondan los $18.000 por kilo para algunos cortes de asado, el ingreso mínimo apenas permite comprar cerca de 20 kilos, una reducción de más del 80% en términos de capacidad de consumo.

La situación es aún más crítica en materia habitacional. Mientras que hace seis décadas el alquiler de un departamento de tres ambientes representaba poco más de la mitad de un salario mínimo, actualmente los alquileres en los principales centros urbanos superan ampliamente el millón de pesos mensuales. En muchos casos, una familia necesita más de tres salarios mínimos completos para afrontar únicamente el costo de la vivienda.

El transporte también refleja el deterioro. En los años sesenta, el salario básico equivalía a más de 2.300 boletos de colectivo. Con las tarifas vigentes en 2026, el ingreso actual alcanza para poco más de 500 viajes, menos de una cuarta parte de la cobertura que ofrecía originalmente.

Los datos ponen en discusión el rol actual del salario mínimo dentro del mercado laboral argentino. Aunque continúa funcionando como referencia legal para diversas actividades y prestaciones sociales, su capacidad para garantizar condiciones mínimas de bienestar parece haberse debilitado significativamente.

El estudio reabre además un debate de fondo: si el salario mínimo debe actuar únicamente como una referencia administrativa o si debe recuperar su función histórica de asegurar un nivel de vida acorde a las necesidades básicas de los trabajadores.

La diferencia entre los $367.800 vigentes y los más de $1,5 millones que serían necesarios para equiparar el poder adquisitivo de 1964 refleja la magnitud de una brecha que se fue ampliando durante décadas y que hoy impacta directamente en la calidad de vida de millones de argentinos.

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