El recambio Santilli-Espert repite la historia: cuando los cambios de nombres no alteran derrotas anunciadas
La última encuesta de Zuban Córdoba y Asociados confirma que el enroque no surtió efecto y que La Libertad Avanza continúa relegada en la provincia de Buenos Aires.

La apuesta del oficialismo por reemplazar a José Luis Espert con Diego Santilli en la boleta bonaerense terminó mostrando un patrón conocido en la política argentina: los cambios de nombres rara vez logran modificar escenarios adversos cuando la gestión de fondo atraviesa una crisis de credibilidad.
El estudio ubica a Fuerza Patria, encabezada por Jorge Taiana, con un sólido 44% de intención de voto, frente al 33,5% de la lista de La Libertad Avanza + PRO. El escándalo que precipitó la salida de Espert y la llegada de Santilli resultó irrelevante: el 57,8% de los consultados afirmó que nunca hubiera votado al oficialismo y un 34,1% declaró que seguirá haciéndolo, sin importar quién figure en la boleta.
Este fenómeno no es nuevo. La política argentina ofrece varios antecedentes de recambios de último momento que no lograron cambiar el humor social. En 2019, el intento de Mauricio Macri por revitalizar su candidatura con Miguel Ángel Pichetto como compañero de fórmula no alcanzó para revertir el rechazo a su gestión. Más atrás en el tiempo, en 2009, la decisión de Néstor Kirchner de poner a Daniel Scioli como candidato testimonial en la provincia tampoco evitó la derrota frente a Francisco de Narváez. En todos estos casos, la crisis de confianza hacia el gobierno de turno fue más determinante que los nombres elegidos.
La encuesta además marca un creciente desgaste de Javier Milei en el distrito bonaerense: un 63,4% desaprueba su gestión y un 60,8% considera que el rumbo del país es incorrecto. Al mismo tiempo, Axel Kicillof mantiene un diferencial positivo con un 53,2% de aprobación. Ni siquiera Santilli, presentado como “el Colo” con perfil de gestión, logra revertir el clima: arrastra un 57,2% de imagen negativa, por encima de su 37,4% positiva.
Con este panorama, el oficialismo llega debilitado a la elección legislativa más importante. El resultado en la provincia de Buenos Aires amenaza con reeditar una lección ya conocida: cuando la crisis económica y política domina la agenda, cambiar de candidatos no alcanza para torcer el rumbo electoral.
