9 de mayo de 2026

El PRO cuestiona la estrategia de Milei: “Los vetos son la confesión del fracaso del diálogo”

La tensión entre el oficialismo y la oposición sumó un nuevo capítulo con un pronunciamiento inesperado: la Fundación Pensar, usina técnica del PRO, publicó un informe en el que cuestiona de manera directa la forma en que Javier Milei gobierna a fuerza de vetos.

El documento, titulado “Juego de gemelas: el presupuesto nacional como puente entre el Gobierno y el Congreso”, advierte que el Ejecutivo ha convertido el veto presidencial en un recurso cotidiano y defensivo, síntoma del “fracaso del diálogo entre estos dos poderes del Estado” y de la incapacidad libertaria para tejer acuerdos políticos que eviten la confrontación permanente con el Parlamento.

El análisis no se queda en la crítica institucional, sino que pone el acento en las consecuencias sociales de cada veto. “Jubilados, discapacitados, estudiantes universitarios, médicos del Garrahan, inundados de Bahía Blanca, gobernadores o el beneficiario de turno.

Detrás de cada veto hay un sector que sintió que tenía un derecho que el Congreso le reconoció y el Gobierno le niega”, señala el texto, en una frase que desnuda la dimensión política y humana de la disputa. Para la Fundación, este mecanismo erosiona la legitimidad del oficialismo y refuerza la sensación de que no existe un rumbo común como país.

La crítica más fuerte, sin embargo, apunta a la ausencia de un presupuesto. “Hoy no hay dudas de que el Gobierno está afrontando las consecuencias de haber evitado la sanción de un presupuesto que ordenara las prioridades del gasto”, sentencia el informe. En ese marco, Pensar subraya que sin esa ley madre resulta imposible reclamarle al Congreso el cumplimiento de la Ley de Administración Financiera y exige que septiembre sea el mes en que el Ejecutivo envíe al Parlamento el proyecto de Presupuesto 2026.

La propuesta no es menor: la Fundación insiste en que el presupuesto nacional es “la principal institución que regula el acuerdo entre el Congreso y el Poder Ejecutivo sobre las prioridades del gasto”, y plantea que aún con la actual correlación de fuerzas en el Parlamento existe la posibilidad de reconstruir una mayoría legislativa que sostenga el equilibrio fiscal, siempre que se apueste a un debate serio, como ocurrió con la Ley Bases.

El documento cierra con una definición de peso político: “Un presupuesto sin déficit fiscal será una señal de enorme fortaleza para cualquier programa económico. Si queremos que el cambio genere confianza y la confianza el desarrollo de nuestro país que todos anhelamos”.

La advertencia de Pensar no es inocente: marca distancia con la estrategia presidencial, pero al mismo tiempo propone una salida institucional para encauzar la relación entre Ejecutivo y Legislativo. En definitiva, el PRO vuelve a recordarle a Milei que gobernar no es vetar, sino negociar, y que sin un presupuesto consensuado cualquier programa económico quedará atrapado en la lógica del parche y la confrontación permanente.

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