El peronismo se moviliza en defensa de Cristina Kirchner: manifestación masiva y tensión institucional
La Plaza de Mayo vuelve a ser escenario de una multitudinaria manifestación política en un momento de alta tensión institucional. Miles de militantes peronistas, junto a organizaciones sociales, gremios e incluso referentes de la izquierda, marcharon este miércoles desde Constitución para expresar su apoyo a Cristina Fernández de Kirchner, luego de que el Tribunal Oral Federal N.º 2 autorizara que la expresidenta cumpla en su domicilio la condena de seis años de prisión impuesta en la causa Vialidad.

La resolución se conoció luego del fallo de la Corte Suprema que dejó firme la condena e inhabilitación para ejercer cargos públicos.
La movilización fue convocada por el Partido Justicialista, pero rápidamente se transformó en una expresión transversal del kirchnerismo y sus aliados. Entre los asistentes más destacados se encontraron el gobernador bonaerense Axel Kicillof, la intendenta Mayra Mendoza, el dirigente social Juan Grabois, el exsecretario de Comercio Guillermo Moreno y la ex titular de AySA Malena Galmarini.
La consigna no fue solo la defensa de Cristina, sino también una denuncia explícita de lo que los manifestantes califican como una “proscripción judicial” y una “persecución política”.
La decisión judicial, firmada por los jueces Jorge Gorini, Rodrigo Giménez Uriburu y Andrés Basso, impone condiciones estrictas para la prisión domiciliaria de Kirchner. El texto establece la “obligación de permanecer dentro del domicilio sin excepción, salvo emergencias o permiso judicial” y prohíbe “molestias a los vecinos”, lo que incluye “actos públicos visibles, ruidos o manifestaciones”. Sin embargo, el alcance de estas restricciones ha abierto interrogantes: no queda claro si gestos desde el balcón —como saludar o hablar a sus seguidores— podrían ser considerados violaciones a las condiciones impuestas.
La resolución fue comunicada por Zoom, en una maniobra interpretada por muchos como un intento de evitar que la exmandataria capitalizara políticamente su traslado a Comodoro Py. Ante este contexto, el peronismo decidió trasladar la movilización a Plaza de Mayo, transformándola en una jornada de visibilidad política que busca reforzar la centralidad de Cristina Kirchner en el escenario nacional, incluso desde su condición de condenada.
La protesta es, al mismo tiempo, una muestra de fuerza y una estrategia de resistencia. Para los sectores movilizados, lo que está en juego no es solo la situación personal de Cristina, sino la legitimidad del sistema judicial y, por extensión, el equilibrio democrático. En contrapartida, desde sectores opositores se denuncia la movilización como un acto de presión inadmisible sobre el Poder Judicial, al que acusan de actuar conforme a la ley y no a intereses partidarios.
Esta escena de confrontación institucional refleja la profundidad de la grieta que divide a la política argentina. Mientras el oficialismo y buena parte del movimiento popular perciben una persecución judicial con tintes políticos, desde la vereda opuesta se insiste en la necesidad de respetar los fallos y dar señales claras de respeto por la justicia.
Lo que deja claro la jornada es que Cristina Kirchner, aún sin cargos formales, sigue siendo el núcleo simbólico del movimiento que lideró durante las últimas dos décadas. Y que su figura, ahora judicialmente acorralada, continúa definiendo las coordenadas del conflicto político argentino.
