9 de agosto de 2026

Ni Una Menos: miles de mujeres volvieron a las calles para denunciar violencia, impunidad y ausencia del Estado

La masiva convocatoria no solo recordó el origen de un movimiento que transformó la agenda pública, sino que también expuso una realidad que persiste: los femicidios continúan ocurriendo con alarmante frecuencia y las respuestas institucionales siguen siendo cuestionadas.

Once años después de aquella movilización que marcó un antes y un después en la lucha contra la violencia de género en Argentina, miles de mujeres volvieron a concentrarse este miércoles frente al Congreso Nacional bajo la consigna «Ni Una Menos».

La marcha se realizó en un contexto de profunda conmoción social tras el femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en Córdoba. El crimen se convirtió en uno de los principales símbolos de la jornada y reavivó las críticas hacia los organismos estatales encargados de prevenir y actuar ante situaciones de violencia.

Durante el acto central, las organizaciones convocantes denunciaron presuntas responsabilidades políticas y judiciales en el caso. En el documento leído ante los presentes reclamaron la renuncia del ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, y la destitución de los fiscales intervinientes, al considerar que existieron fallas institucionales que dejaron a la víctima sin protección. Para los colectivos feministas, el asesinato de Agostina representa una síntesis de las múltiples formas de violencia que enfrentan mujeres y niñas cuando el Estado no logra garantizar mecanismos eficaces de prevención, asistencia y justicia.

La lectura del documento, a cargo de la actriz Thelma Fardin, también recordó a otras víctimas recientes, entre ellas Dulce María Beatriz Candia, de 17 años, asesinada en Misiones, y Noelia Romero, de la provincia de Buenos Aires. Los nombres resonaron entre aplausos y pedidos de justicia en una jornada atravesada por el dolor y la memoria.

La movilización reunió a mujeres de distintas generaciones, referentes políticos, organizaciones sociales y familiares de víctimas de femicidios y otros crímenes violentos. Entre ellos estuvieron los familiares de Brenda del Castillo y Morena Verdi, asesinadas en el denominado triple crimen de Florencio Varela, un caso vinculado al narcotráfico que continúa generando reclamos de justicia.

Antonio del Castillo, abuelo de Brenda, describió el fuerte acompañamiento social que encontraron durante la marcha y destacó la presencia de personas de todas las edades. Sus palabras reflejaron una de las consignas más repetidas durante la jornada: el derecho de las mujeres a vivir sin miedo. «Salgo y quiero volver viva a mi casa», expresaban varios de los carteles levantados por las manifestantes.

A más de una década del nacimiento de Ni Una Menos, las cifras continúan mostrando la dimensión del problema. En Argentina se registra un femicidio cada 31 horas, una estadística que evidencia que la violencia machista sigue siendo una deuda pendiente para las instituciones y un desafío urgente para toda la sociedad.

Mientras los reclamos se multiplican en las calles, las organizaciones advierten que sin políticas sostenidas, presupuesto y una justicia eficaz, la consigna que movilizó a miles seguirá siendo una demanda vigente.

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