17 de junio de 2026

El Gobierno atribuye a Macri las trabas para bajar el riesgo país y admite dificultades para acceder a los mercados

Durante una exposición ante la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), el funcionario sostuvo que las actuales limitaciones no responden a la gestión de Javier Milei sino a “las fallas del programa de estabilización del expresidente”.

En medio de la persistente presión financiera, el secretario de Política Económica, José Luis Daza, apuntó directamente al legado de Mauricio Macri como el principal responsable de la desconfianza que mantiene elevado el riesgo país.

Según Daza, el capital internacional que apostó por la Argentina en los primeros años del macrismo generó una expectativa que luego se frustró y dejó secuelas. “Gran parte de los fondos que compraban bonos argentinos nunca habían invertido en mercados emergentes. La decepción con el desempeño posterior nos está pasando la cuenta de manera muy seria”, afirmó.

El economista buscó reforzar la comparación: recordó que a esta altura del mandato de Macri los indicadores fiscales y externos eran peores, pero el riesgo país se ubicaba en torno a los 400 puntos. Hoy, pese al ajuste aplicado, la desconfianza del mercado internacional sigue bloqueando el acceso a financiamiento. “Todavía no logramos entrar a los mercados para refinanciar deuda y estamos pagando con recursos propios”, reconoció.

En cuanto a la coyuntura, Daza admitió que la actividad económica muestra signos de debilidad en un contexto de elevada incertidumbre política y presión por las tasas de interés internacionales. También reconoció que el Gobierno optó por no acumular reservas dentro de las bandas cambiarias, decisión que implicó incumplir con el FMI, pero que, según explicó, respondía a un escenario de expectativas inflacionarias desancladas tras la salida del cepo.

De cara al futuro, el funcionario se mostró optimista: aseguró que la Argentina “confluirá hacia una inflación sustancialmente más baja, en línea con la tendencia mundial”.

Sin embargo, el reconocimiento de que la deuda se sostiene con ahorros y no con crédito externo deja en evidencia el dilema central del plan económico: la estabilización requiere no solo disciplina fiscal, sino también recuperar la confianza de los mercados, un objetivo que todavía se percibe lejano.

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