El Estado avanza contra Flybondi por fallas reiteradas
La intervención de la ANAC no solo apunta a sancionar a una empresa puntual, sino que también expone un debate más amplio sobre el equilibrio entre competencia, tarifas accesibles y responsabilidad operativa en el sistema aerocomercial argentino.

El Gobierno nacional, a través de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), inició acciones administrativas contra la aerolínea Flybondi tras una seguidilla de cancelaciones de vuelos comerciales sin notificación previa a los pasajeros, una situación que volvió a encender las alarmas sobre la calidad del servicio aéreo en plena temporada alta.
El organismo regulador, que depende de la Secretaría de Transporte del Ministerio de Economía, labró actas de infracción luego de recibir numerosas denuncias de usuarios que aseguraron haber visto vulnerados sus derechos como consumidores.
Estas presentaciones fueron canalizadas de manera gratuita a través del sitio oficial de la ANAC y forman parte del proceso de control y fiscalización que el Estado retomó de manera sistemática en los últimos meses.
Las actas constituyen el punto de partida de un sumario administrativo que podría derivar en sanciones para la empresa, que van desde multas económicas hasta la suspensión temporal o revocación de la autorización para operar rutas comerciales, en caso de comprobarse incumplimientos graves o reiterados.
Desde el Gobierno explicaron que este mecanismo de control había quedado prácticamente sin aplicación desde 2020 y que su reactivación busca restablecer estándares mínimos de cumplimiento en todas las compañías aéreas que operan en el país. Si bien el objetivo inmediato es sancionatorio, las autoridades remarcan que la finalidad de fondo es corregir conductas empresariales y garantizar la regularidad de los servicios, reduciendo el volumen mensual de infracciones.
El conflicto adquiere mayor relevancia por el impacto concreto en los usuarios: solo en los últimos días, más de 22.000 pasajeros se vieron afectados por cancelaciones y reprogramaciones de vuelos de Flybondi. Entre jueves y lunes de la segunda quincena de enero, la empresa anuló 125 vuelos regionales, con picos diarios que superaron el 25% de la programación prevista. A esta situación se sumaron nuevas suspensiones durante la semana siguiente, dejando a cientos de pasajeros varados y sin respuestas inmediatas.
Desde la compañía atribuyeron los inconvenientes a problemas operativos y a la limitada disponibilidad de su flota, y aseguraron que el servicio comenzaría a normalizarse en los próximos días con la incorporación de cuatro nuevas aeronaves. Sin embargo, el episodio vuelve a poner en discusión la sustentabilidad del esquema de bajo costo cuando no logra garantizar previsibilidad ni cumplimiento en momentos de alta demanda.
