El empleo en crisis: nueve de cada diez puestos laborales que se crearon en un año fueron informales
Aunque el gobierno celebra la creación de 238.000 nuevos puestos de trabajo, la realidad evidencia que la gran mayoría son informales o de bajo ingreso, consolidando un mercado laboral vulnerable, dependiente del autoempleo y con un poder adquisitivo deteriorado. Lejos de ser un signo de recuperación, los números revelan una estrategia que prioriza la flexibilidad y la informalidad, mientras la mayoría de los trabajadores enfrenta salarios insuficientes y alta exposición a la pobreza.

Los datos recientes de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC muestran que la transformación del mercado laboral argentino durante el primer año de gobierno de Javier Milei se ha caracterizado por un crecimiento marcado de la informalidad.
De los 238.000 puestos de trabajo generados entre el tercer trimestre de 2024 y el mismo período de 2025, 201.000 corresponden a empleos no registrados, es decir, más del 85% del total. Esto refleja una tendencia preocupante: el rebrote de la precarización laboral como mecanismo dominante de generación de empleo.
El fenómeno no se limita a la informalidad tradicional: los monotributistas y trabajadores por cuenta propia también crecieron, sumando 53.200 nuevos casos.
En paralelo, la industria destruyó 21.000 empleos y el empleo asalariado registrado en el sector privado cayó en 26.000 puestos. Esto demuestra que la creación neta de trabajo no se traduce en mejores condiciones laborales ni en estabilidad económica.
Especialistas coinciden en que este modelo consolida la pobreza estructural. Luis Campos, director del Instituto de Estudios y Formación (IEF), señala que los salarios permanecen en niveles históricamente bajos, con pérdidas acumuladas del 22% en el sector privado y del 37% en el público desde 2017.
“El mercado laboral parece haber encontrado un equilibrio precario: se generan empleos, pero los más vulnerables son empujados hacia la informalidad o el autoempleo”, sostiene.
Se multiplica la tasa de pobreza entre los trabajadores
Claudio Lozano, del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas, alerta que por primera vez en la historia argentina más de la mitad de los ocupados se encuentran en situaciones de cuentapropismo, autoempleo o trabajo no registrado, sectores que ofrecen ingresos significativamente menores y una protección social casi inexistente. Según Lozano, esta dinámica multiplica la tasa de pobreza entre los trabajadores y consolida un sistema en el que la creación de empleo está directamente ligada a la precarización.
La crisis salarial se refleja también en la incapacidad de cubrir la Canasta Básica Total: siete de cada diez trabajadores no llegan a cubrirla, generando un fenómeno creciente de “trabajadores pobres”. Incluso aquellos con empleo formal recurren al pluriempleo, que afecta al 12% de los ocupados, como estrategia para subsistir.
El informe del Grupo de estudios sobre movilidad y desigualdad social del Instituto Gino Germani de la UBA refuerza esta visión: la destrucción de 407.000 empleos asalariados formales establece un récord histórico de informalidad que atraviesa todas las regiones y sectores productivos, mientras crecen ramas de baja productividad y menor protección social.
