10 de junio de 2026

El desgaste político del presidente Javier Milei empieza a hacerse visible

Si no logra revertir pronto esta tendencia, Javier Milei corre el riesgo de entrar en una zona crítica de legitimidad, donde la caída de la imagen positiva y la falta de resultados económicos puedan convertirse en un obstáculo insalvable para su gobernabilidad.

El desgaste político del presidente Javier Milei empieza a hacerse visible de forma sistemática: la confianza en su gobierno cayó por quinto mes consecutivo, mientras las principales preocupaciones de los argentinos giran en torno a un panorama económico que no da señales de alivio.

Así lo confirma la última encuesta de Latam Pulse, elaborada por AtlasIntel y Bloomberg, que pone números a un clima social cada vez más adverso para el mandatario libertario.

Realizada entre el 20 y el 24 de abril, la medición reveló que un 47,5% de los argentinos no aprueba la gestión de Milei, mientras que apenas un 41,8% se mantiene a favor. Más preocupante aún para el gobierno es que, aunque la desaprobación bajó levemente respecto a marzo, el apoyo se redujo de manera más pronunciada, consolidando una tendencia de deterioro de su capital político.

La imagen presidencial también refleja esta erosión: aunque Milei sigue siendo el líder político mejor valorado en un escenario fragmentado, el rechazo personal (49%) ya supera el respaldo (45%) por tercer mes consecutivo. Además, el creciente porcentaje de encuestados que no sabe qué opinar sobre él (7% en abril contra 2% en marzo) evidencia un aumento del desconcierto y la desconfianza.

Economía, el talón de Aquiles

El principal factor detrás de este cambio de humor social es la situación económica, que se presenta de manera abrumadora como la mayor preocupación de la ciudadanía. Según el informe, un 64% calificó como «mala» la situación económica nacional, mientras que solo un 15% la ve «buena». A nivel familiar, las percepciones son igualmente alarmantes: el 58% siente que su economía personal está peor.

La inflación, que el propio Milei prometió «aniquilar», reapareció como el principal problema del país por primera vez desde octubre de 2024, superando levemente a la corrupción (53% frente a 51,8%). El desempleo (29,5%), la inseguridad (26,5%) y la educación (21,4%) completan el cuadro de inquietudes ciudadanas.

El mercado laboral es otro motivo de alarma: un 73% describe la situación actual como «mala», mientras que apenas un 10% cree que es buena. Este dato refuerza la idea de que el ajuste económico, aunque celebrado en algunos círculos de poder, golpea directamente en la vida diaria de la mayoría de los argentinos.

Expectativas divididas y creciente escepticismo

El futuro tampoco ofrece un respiro claro: un 40% de los encuestados cree que su situación económica familiar mejorará, pero otro 40% teme que empeore. Respecto al país, el pesimismo predomina: un 47% anticipa un deterioro económico general en los próximos seis meses, frente al 39% que espera una recuperación.

La creciente desafección social hacia el gobierno, combinada con un panorama económico incierto, plantea un escenario riesgoso para Milei, quien basó buena parte de su capital político inicial en la promesa de un shock de estabilización rápida. Sin avances tangibles que se reflejen en la vida cotidiana, el margen de paciencia de la sociedad parece agotarse más rápido de lo previsto.

Mientras tanto, el presidente sigue apostando a su relato de «guerra cultural» contra lo que denomina «la casta política» y sus enemigos internos, pero los datos duros revelan que el malestar ciudadano no proviene de sectores aislados, sino de problemas estructurales que su administración aún no logra resolver.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *