El consumo masivo profundiza su retroceso: supermercados lideran caídas de más del 15%
De acuerdo con el último relevamiento de la consultora Scentia, en enero se registró una baja promedio intermensual del 7% respecto de diciembre en el total de ventas del sector.

El mercado de consumo masivo continúa mostrando señales de contracción en un contexto atravesado por la caída del salario real, la reducción del empleo formal y la persistencia de la inflación.
El retroceso fue especialmente marcado en los grandes supermercados, donde las operaciones descendieron 15,4%, seguidos por los autoservicios mayoristas con una merma del 14,6%. También los supermercados y autoservicios independientes evidenciaron una contracción significativa (12,5%), mientras que las farmacias redujeron sus ventas un 7,8%.
Incluso el comercio electrónico, uno de los canales más dinámicos en los últimos años, registró una caída del 11% en la comparación mensual. La única excepción fueron los almacenes y kioscos, que mostraron una suba del 3,7%.
El análisis interanual ofrece una fotografía más matizada. En enero de 2026 frente al mismo mes de 2025, la baja promedio fue de 1,1%, aunque con comportamientos dispares: el e-commerce creció 33% y los comercios de cercanía avanzaron 2,7%. Esto sugiere un cambio en los hábitos de compra, con consumidores que priorizan proximidad, promociones puntuales o estrategias digitales frente a la compra tradicional en grandes superficies.
Por rubros, el informe refleja que Alimentos e Impulsivos exhibieron incrementos interanuales (5,3% y 7,5%, respectivamente), lo que podría interpretarse como una concentración del gasto en productos esenciales o de consumo inmediato. En contraste, categorías como Bebidas sin Alcohol (-8,5%), artículos de Limpieza (-4,3%), Higiene y Cosmética (-2,8%) y Perecederos (-2,7%) registraron retrocesos, evidenciando un ajuste en bienes que no son estrictamente prioritarios o que admiten sustitución.
El comportamiento general del consumo masivo funciona como termómetro de la economía doméstica. La magnitud de las caídas en los canales más estructurados, combinada con el leve repunte en formatos de cercanía y ventas online, revela un consumidor más restrictivo, que fragmenta sus compras y reordena prioridades.
Más que una oscilación estacional, los datos parecen consolidar una tendencia de repliegue vinculada al deterioro del ingreso disponible y a la incertidumbre económica.
