El ajuste se siente en el empleo: 170 mil puestos formales menos desde la llegada de Milei
Aunque en abril se registró un leve repunte mensual del 0,1%, el retroceso acumulado sigue siendo significativo, reflejando los efectos de la recesión y las políticas de ajuste.

Un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA confirmó lo que muchos perciben en la economía real: desde el inicio del gobierno de Javier Milei, el empleo asalariado formal perdió casi 183 mil puestos en comparación con noviembre de 2023, lo que equivale a una caída del 1,8%.
El estudio Panorama del empleo asalariado formal y de las remuneraciones, coordinado por Roxana Maurizio y Luis Beccaria, detalla que el mercado laboral formal aún no logra recomponerse pese a la retórica oficial sobre “recuperación”. El Gobierno celebra datos aislados, pero la fotografía general muestra que el saldo neto es negativo y la destrucción de puestos sigue impactando en la base del trabajo registrado, el sector que históricamente garantiza mayor estabilidad e ingresos.
Caída persistente en el sector público y debilidad en el privado
El informe revela que el empleo formal en el sector público continúa en descenso: en abril se contabilizaron 3,4 millones de trabajadores, un 1,7% menos que en noviembre de 2023 (-56 mil). El retroceso responde a la política de reducción del Estado impulsada por Milei, que recortó organismos y contratos sin generar alternativas laborales.
En el sector privado, la dinámica es igualmente preocupante. Con 6,26 millones de asalariados formales, el empleo se mantiene estancado en niveles similares a los de abril de 2024, tras haber sufrido once meses consecutivos de caída. La comparación interanual muestra un aumento mínimo (+0,1%), pero frente a noviembre de 2023 se registran 104,6 mil empleos menos (-1,6%).
Ajuste, provincias y sectores: el mapa desigual de la crisis
Si bien abril mostró alzas en actividades como Agro y Pesca (+1,5%), Construcción (+0,8%) y Servicios Inmobiliarios (+0,4%), los descensos en sectores estratégicos como Minería (-0,6%) y Transporte (-0,2%) confirman un patrón: el crecimiento se concentra en nichos, mientras la estructura productiva sigue debilitada.
A nivel territorial, la recuperación tampoco es homogénea. Provincias como La Rioja (+4,1%) y Tierra del Fuego (+1,4%) lograron repuntes, pero Santa Cruz (-1,4%) y Chubut (-0,9%) sufrieron caídas que evidencian la fragilidad del empleo en regiones dependientes de la obra pública y la industria extractiva.
El relato oficial frente a los datos
El gobierno libertario insiste en que “el mercado se está acomodando” y que los indicadores comienzan a dar señales positivas. Sin embargo, el informe del IIEP desnuda otra realidad: la economía no solo se contrajo en los primeros meses de gestión, sino que la pérdida de empleo formal —el más protegido y con mejores salarios— golpea a la clase media y erosiona la base contributiva del sistema previsional.
En un país con más de 40% de informalidad laboral, la destrucción de 170 mil puestos formales no es un dato técnico: es un síntoma social y económico de gran magnitud. Ajustar sobre el Estado sin un plan productivo que absorba esa mano de obra, y precarizar el sector privado con oscilaciones permanentes, es una apuesta riesgosa que puede hipotecar la promesa de estabilidad.
El dilema queda planteado: ¿es sostenible el equilibrio fiscal si el costo es la expulsión de trabajadores al mercado informal o, peor, al desempleo abierto?
