19 de junio de 2026

El ajuste se siente en el empleo: 170 mil puestos formales menos desde la llegada de Milei

Aunque en abril se registró un leve repunte mensual del 0,1%, el retroceso acumulado sigue siendo significativo, reflejando los efectos de la recesión y las políticas de ajuste.

Un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA confirmó lo que muchos perciben en la economía real: desde el inicio del gobierno de Javier Milei, el empleo asalariado formal perdió casi 183 mil puestos en comparación con noviembre de 2023, lo que equivale a una caída del 1,8%.

El estudio Panorama del empleo asalariado formal y de las remuneraciones, coordinado por Roxana Maurizio y Luis Beccaria, detalla que el mercado laboral formal aún no logra recomponerse pese a la retórica oficial sobre “recuperación”. El Gobierno celebra datos aislados, pero la fotografía general muestra que el saldo neto es negativo y la destrucción de puestos sigue impactando en la base del trabajo registrado, el sector que históricamente garantiza mayor estabilidad e ingresos.

Caída persistente en el sector público y debilidad en el privado

El informe revela que el empleo formal en el sector público continúa en descenso: en abril se contabilizaron 3,4 millones de trabajadores, un 1,7% menos que en noviembre de 2023 (-56 mil). El retroceso responde a la política de reducción del Estado impulsada por Milei, que recortó organismos y contratos sin generar alternativas laborales.

En el sector privado, la dinámica es igualmente preocupante. Con 6,26 millones de asalariados formales, el empleo se mantiene estancado en niveles similares a los de abril de 2024, tras haber sufrido once meses consecutivos de caída. La comparación interanual muestra un aumento mínimo (+0,1%), pero frente a noviembre de 2023 se registran 104,6 mil empleos menos (-1,6%).

Ajuste, provincias y sectores: el mapa desigual de la crisis

Si bien abril mostró alzas en actividades como Agro y Pesca (+1,5%), Construcción (+0,8%) y Servicios Inmobiliarios (+0,4%), los descensos en sectores estratégicos como Minería (-0,6%) y Transporte (-0,2%) confirman un patrón: el crecimiento se concentra en nichos, mientras la estructura productiva sigue debilitada.

A nivel territorial, la recuperación tampoco es homogénea. Provincias como La Rioja (+4,1%) y Tierra del Fuego (+1,4%) lograron repuntes, pero Santa Cruz (-1,4%) y Chubut (-0,9%) sufrieron caídas que evidencian la fragilidad del empleo en regiones dependientes de la obra pública y la industria extractiva.

El relato oficial frente a los datos

El gobierno libertario insiste en que “el mercado se está acomodando” y que los indicadores comienzan a dar señales positivas. Sin embargo, el informe del IIEP desnuda otra realidad: la economía no solo se contrajo en los primeros meses de gestión, sino que la pérdida de empleo formal —el más protegido y con mejores salarios— golpea a la clase media y erosiona la base contributiva del sistema previsional.

En un país con más de 40% de informalidad laboral, la destrucción de 170 mil puestos formales no es un dato técnico: es un síntoma social y económico de gran magnitud. Ajustar sobre el Estado sin un plan productivo que absorba esa mano de obra, y precarizar el sector privado con oscilaciones permanentes, es una apuesta riesgosa que puede hipotecar la promesa de estabilidad.

El dilema queda planteado: ¿es sostenible el equilibrio fiscal si el costo es la expulsión de trabajadores al mercado informal o, peor, al desempleo abierto?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *