24 de abril de 2026

Día de la Bandera, un homenaje a la identidad nacional y al legado de Manuel Belgrano

Cada 20 de junio, Argentina celebra el Día de la Bandera, una jornada profundamente simbólica que rinde homenaje a Manuel Belgrano, creador de la enseña patria y figura clave en el proceso de independencia. La fecha fue establecida en memoria de su fallecimiento, ocurrido en 1820, y representa mucho más que una efeméride escolar: es un acto de reivindicación histórica, política y cultural de los valores fundacionales de la nación.

La bandera nacional, celeste y blanca, es el símbolo patrio más antiguo del país y tiene su origen en un momento crucial de la lucha por la emancipación. Fue en las Barrancas del Paraná, junto a las baterías Libertad e Independencia, cuando Belgrano, como jefe del Ejército del Norte, la izó por primera vez ante sus tropas, en un gesto de ruptura con los símbolos realistas y de afirmación soberana.

Esa primera bandera fue confeccionada a mano por María Catalina de Echeverría de Vidal, una mujer cuyo aporte silencioso quedó invisibilizado durante siglos, como el de muchas otras protagonistas anónimas. Catalina, junto a dos vecinas, dedicó cinco días a coser la bandera bicromática original, con solo dos franjas: blanca al asta y celeste al exterior. Su presencia en la ceremonia de jura fue inusual para la época, marcando también un antecedente simbólico del rol femenino en la historia nacional.

A partir de 1816, luego de la Declaración de la Independencia, el Congreso de Tucumán reconoció oficialmente los colores celeste y blanco como emblema nacional. En 1818 se le incorporó el Sol de Mayo, un distintivo solar de origen incaico, que reforzaba la identidad americana del nuevo Estado. Sin embargo, su uso quedó reservado por años a instituciones oficiales y fuerzas armadas. No fue sino hasta 1985, durante el gobierno de Raúl Alfonsín, que la Ley 23.208 estableció que la bandera nacional es una sola y puede ser enarbolada libremente por cualquier ciudadano o entidad privada, unificando así su uso público y civil.

La elección de los colores ha sido motivo de múltiples interpretaciones. Una teoría remite a los Borbones, casa real española cuyo linaje adoptó el azul y el blanco en el siglo XVIII. Otra línea argumenta que los colores aluden al manto de la Virgen María, patrona de muchas luchas populares, cuya iconografía también fue usada políticamente por los patriotas. De hecho, en el convulsionado contexto posnapoleónico, Belgrano y otros revolucionarios impulsaban la idea de una monarquía constitucional encabezada por la infanta Carlota Joaquina de Borbón, en un intento de darle legitimidad dinástica al proceso independentista rioplatense.

La institucionalización del Día de la Bandera como feriado nacional llegó recién en 1938, por decreto del presidente Roberto M. Ortiz. Desde entonces, cada 20 de junio se convierte en un momento de reflexión sobre el sentido de la Patria, la memoria colectiva y los valores que dieron origen al Estado argentino.

En un país donde la bandera ha sido muchas veces resignificada, usada y disputada por distintos sectores políticos, la conmemoración del 20 de junio trasciende lo escolar o lo ceremonial: es un llamado a recordar el compromiso cívico de Belgrano, su vocación transformadora y su ideal de justicia social y soberanía. Hoy, más que nunca, flamear la bandera es un acto de identidad, pero también una demanda ética a la altura de los desafíos del presente.

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