Despidos en la privatizada IMPSA generan incertidumbre sobre el futuro laboral de los empleados
Apenas un mes y medio después de que el consorcio IAF (Industrial Acquisitions Fund LL) adquiriera el 84,9% de las acciones de la empresa, el recorte de personal ha comenzado a hacerse efectivo, lo que ha disparado la alarma entre los trabajadores y los sindicatos.

La privatización de IMPSA, la emblemática industria de Mendoza, continúa generando repercusiones, ahora con la decisión de la nueva administración de realizar despidos de personal.
A través de una tanda de despidos «con causa», los empleados fueron notificados el 1 de abril de su desvinculación. Sin embargo, el motivo específico de los despidos no ha sido claramente especificado en los telegramas, lo que ha generado gran incertidumbre, especialmente al no saberse si se trata de un ajuste puntual o el inicio de una reestructuración más profunda. En total, 12 empleados, todos pertenecientes a la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), fueron despedidos en esta primera fase, muchos de ellos con años de antigüedad y experiencia en la empresa.
Fuentes de la empresa confirmaron al Diario UNO que las desvinculaciones fueron «puntuales» y atribuidas a «situaciones de productividad». No obstante, algunos trabajadores afectados han señalado que se trata de personas con un desempeño destacado, lo que ha elevado las dudas sobre los criterios empleados en las decisiones. La falta de una explicación detallada y clara en los despidos ha provocado el malestar y la incertidumbre entre el personal, que teme que esta sea solo la primera de muchas otras decisiones similares.
Esta medida se produce a pesar de las garantías que la nueva administración de IMPSA había dado a los empleados en el momento de la compra. En reuniones previas, tanto los nuevos dueños de ARC Energy como el gobernador Alfredo Cornejo habían asegurado que los 650 empleados, en su mayoría mendocinos, continuarían trabajando en la empresa. Los nuevos propietarios incluso destacaron el «expertise» del plantel de IMPSA como un factor fundamental para el futuro desarrollo de la compañía.
No obstante, a medida que avanzan los despidos, el panorama se ha tornado sombrío para los trabajadores que habían creído en los compromisos tomados por la nueva administración. La situación se complica aún más con la incertidumbre sobre las razones exactas detrás de los despidos y el temor de que estos sean solo el principio de una serie de recortes laborales.
La UOM, que representa a los empleados afectados, ha expresado su preocupación y ha comenzado a movilizarse ante lo que consideran una posible violación de los acuerdos previos, en los que se había garantizado la estabilidad laboral de los trabajadores tras la privatización. El gremio aún no ha recibido respuestas claras por parte de la empresa y teme que este sea el inicio de una reestructuración que afecte a muchos más trabajadores.
En este contexto, la incertidumbre cunde rápidamente entre los empleados de IMPSA. «Se desvinculó a gente de muy buen desempeño y ni los jefes lo sabían. No se entiende en base a qué se tomó la decisión. La incertidumbre es grande», expresó uno de los trabajadores activos, reflejando el desconcierto generalizado que reina en la planta.
